Un juego que engancha desde el primer momento

Gita Jackson y Chris Person, críticos de Aftermath, han pasado incontables horas jugando a Saros, el último lanzamiento de Housemarque. En una conversación reveladora, desglosan las influencias cinematográficas y literarias que definen su atmósfera, sus complejos sistemas de juego y, por supuesto, la presencia de Rahul Kohli.

Jackson confiesa: «Llevo días obsesionada con Saros. Es como un Returnal mejorado: adictivo, caótico y con una profundidad que me tiene atrapada». Person, por su parte, añade: «Soy fan de Housemarque desde Resogun y Super Stardust HD. Cuando vi que volvían con otra obra maestra, no lo dudé».

Sistemas entrelazados y una locura progresiva

El juego sigue a un grupo de operativos paramilitares de una corporación que se estrella en Carcosa, un planeta hostil donde una colonia anterior desapareció sin dejar rastro. La trama, aunque sencilla, se desarrolla en un entorno de paranoia y desintegración mental.

Jackson explica: «Saros no es exactamente lo que esperaba, pero es justo lo que necesitaba. Los sistemas chocan entre sí de forma caótica, pero la generosidad del juego te permite adaptarte. Por ejemplo, los artefactos que encuentras tienen efectos secundarios, como daño al caer o pérdida de recursos al recibir un impacto. Es brillante».

Person profundiza: «Los diseñadores no se conforman con nombres genéricos como Fuerza o Inteligencia. Prefieren términos ambiguos como Mando, Integridad o Impulso, que luego se corrompen en Arrogancia, Ignorancia o Negligencia. Es un detalle que enriquece la experiencia».

La corrupción como mecánica central

Uno de los aspectos más llamativos es cómo la corrupción afecta al jugador. Al activar un eclipse, los artefactos se vuelven más poderosos, pero también más peligrosos. «No te lo explican todo directamente», señala Jackson. «Tienes que descubrirlo por ti mismo, y eso es genial».

Person añade: «Cuando recibes golpes de orbes corruptos, te salen unas pequeñas alas pegajosas en los hombros. Es absurdo, pero funciona. ¡Me encanta!».

Una crítica al capitalismo disfrazada de ciencia ficción

La trama de Saros es, en esencia, una sátira del capitalismo desmedido. Jackson resume: «Enviaron un barco, luego otro, y otro más… y finalmente los Enforcers. ¿El lema? ‘Si al principio no funciona, envía más refuerzos’».

Person concluye: «Es una crítica sutil pero efectiva. La corporación que envía a estos operativos no duda en sacrificarlos para cumplir sus objetivos. La locura que se apodera de todos es solo el reflejo de su sistema corrupto».

Conclusión: ¿Vale la pena?

Saros es un juego que desafía al jugador con su complejidad, pero lo recompensa con una experiencia única. Si te gustan los títulos con sistemas profundos, atmósferas opresivas y una narrativa que se desarrolla entre líneas, este es tu juego.

Como dice Jackson: «Es como jugar a Returnal, pero con más generosidad y menos frustración. Y eso, en el mundo de los roguelikes, es casi un milagro».

Fuente: Aftermath