Un trastorno médico grave rara vez cambia de nombre, pero este es el caso del síndrome de ovario poliquístico (SOP), que afecta a una de cada ocho mujeres en todo el mundo. Tras décadas de confusión y diagnósticos erróneos, la comunidad médica ha decidido renombrarlo como PMOS (por su sigla en inglés: Polyendocrine Metabolic Ovarian Syndrome). La nueva denominación, anunciada en el Congreso Europeo de Endocrinología y publicada en la prestigiosa revista The Lancet, busca reflejar con mayor precisión las causas reales de este trastorno hormonal.

El cambio, impulsado por un equipo internacional de especialistas liderado por la profesora Helena Teede de la Universidad de Monash (Australia), responde a décadas de malentendidos. Según los expertos, el nombre anterior, SOP, generaba confusiones al sugerir la presencia de quistes ováricos, cuando en realidad el problema radica en alteraciones hormonales más complejas.

«Sabemos ahora que no hay un aumento real de quistes anormales en los ovarios, y que las múltiples manifestaciones de este síndrome no se reconocían adecuadamente», explicó Teede. El nuevo nombre, PMOS, pone el foco en tres áreas clave: disfunción endocrina, metabólica y ovárica, que son los pilares de los síntomas que padecen las afectadas.

La decisión es el resultado de un esfuerzo global de 14 años, en el que participaron más de 50 organizaciones y 14.000 personas con esta condición. Aunque el cambio será oficial en 2028, cuando se actualicen las guías internacionales de tratamiento, los expertos ya lo consideran un paso crucial para mejorar el reconocimiento y manejo de la enfermedad.

¿Qué es el PMOS y cómo afecta a las mujeres?

El PMOS se caracteriza por un desequilibrio hormonal, especialmente en los niveles de andrógenos como la testosterona. Estas alteraciones pueden provocar:

  • Ovulación irregular o ausente, lo que dificulta la fertilidad.
  • Periodos menstruales dolorosos e impredecibles.
  • Mayor riesgo de cáncer de endometrio debido a la exposición prolongada a estrógenos sin el contrapeso de la progesterona.
  • Síntomas fuera del sistema reproductivo, como depresión, ansiedad, acné severo e hirsutismo (exceso de vello facial o corporal).

Además, las mujeres con PMOS tienen un riesgo elevado de desarrollar enfermedades metabólicas como diabetes tipo 2, hipertensión, enfermedades cardiovasculares y apnea del sueño. A pesar de su impacto en la salud, este trastorno carece de una prueba diagnóstica sencilla y, por ahora, no tiene cura.

El manejo del PMOS se basa en terapias hormonales y cambios en el estilo de vida, pero el diagnóstico preciso sigue siendo un desafío. Los expertos esperan que el nuevo nombre ayude a reducir las demoras en el reconocimiento de la enfermedad y mejore la atención médica para millones de mujeres en todo el mundo.