Un 51% de los votantes de Virginia aprobó ayer en unas elecciones especiales un polémico mapa electoral que, según analistas, entregará a los demócratas el control de 10 de los 11 escaños de la Cámara de Representantes del estado en las elecciones de noviembre. Actualmente, la delegación de Virginia en el Congreso está compuesta por seis demócratas y cuatro republicanos.

El nuevo mapa, que incluye distritos con formas inusuales —como uno que recuerda a un langosta—, agrupa a minorías republicanas de zonas occidentales con áreas fuertemente demócratas en los suburbios de Washington D.C. Los críticos señalan que esta redistribución busca maximizar el beneficio electoral para el partido en el poder.

Un sistema que revierte la reforma de 2020

Virginia había establecido en 2020 un sistema de redistribución de distritos gestionado por una comisión independiente, tras años de críticas por los mapas manipulados por la Asamblea Legislativa, que favorecían a los republicanos. Sin embargo, la enmienda constitucional aprobada ayer permite nuevamente a los legisladores dibujar los distritos con fines partidistas.

El lenguaje utilizado en la papeleta de votación fue tan sesgado que generó controversia. Robby Soave, columnista y analista político, criticó la redacción en redes sociales, calificándola de «absurdamente parcial» y «debería rechazarse sin siquiera analizar su contenido».

El debate sobre la 'justicia' en la redistribución

Los demócratas defienden su estrategia argumentando que responde a los esfuerzos republicanos en estados como Texas, donde se espera que el Partido Republicano gane hasta cinco escaños adicionales con un nuevo mapa. En California, los votantes también aprobaron el año pasado un cambio que beneficia a los demócratas, eliminando el sistema de comisión independiente.

Ambos mapas, tanto el de Texas como el de California, han superado por ahora los desafíos legales. Según el recuento de NPR, tras la votación en Virginia, los demócratas podrían ganar un escaño adicional en las elecciones de mitad de mandato. Sin embargo, este avance podría revertirse si Florida aprueba su propio plan de redistribución.

¿Existe solución al gerrymandering?

El gerrymandering —la manipulación de los límites de los distritos electorales para favorecer a un partido— no es un fenómeno nuevo. En 2018, Eric Boehm, de Reason, publicó un análisis detallado sobre su impacto y posibles soluciones técnicas, como el uso de algoritmos para crear distritos compactos y contiguos que eviten el «empaquetamiento» o «división» de votantes.

Sin embargo, el principal obstáculo sigue siendo político. Como demuestran los recientes cambios en Virginia, Texas y California, la decisión final sobre cómo se dibujan los distritos depende de los legisladores y los votantes, quienes, en cada ciclo electoral, pueden optar por sistemas más o menos justos.

Fuente: Reason