Vertido de combustible en la base de Air Force One
La Joint Base Andrews, instalación militar donde se almacena y mantiene el avión presidencial Air Force One, ha sido el escenario de un grave derrame de combustible para aviones. Según una investigación de NOTUS, en los últimos cuatro meses se han perdido más de 32.000 galones de queroseno en dos fugas separadas.
Un problema con consecuencias ambientales
La base está situada junto al arroyo Piscataway, un afluente directo del río Potomac. Aunque inicialmente se creía que el derrame estaba contenido dentro de la base, las autoridades militares ocultaron durante semanas la magnitud real del vertido.
Cronología de los hechos
- Diciembre: El sistema de combustible de la base falló una prueba crítica de seguridad, detectando fugas.
- Enero y febrero: Se registró la pérdida de unos 10.000 galones de combustible, aunque se asumió que no había afectado al entorno.
- 23 de marzo: Un observador alertó sobre la presencia de aceite en el arroyo Piscataway, lo que obligó al Departamento de Defensa a notificar al estado de Maryland.
- Abril: Tras dos semanas de silencio, el DoD reveló la gravedad del vertido, generando indignación en las autoridades ambientales.
Ocultamiento y consecuencias
El subsecretario del Departamento de Medio Ambiente de Maryland, Adam Ortiz, criticó la falta de transparencia: «Hay ecuaciones con muchos espacios en blanco que deben completarse. Por eso existen las normas: para que se informe de inmediato».
Un informe de inspectores estatales, fechado el 15 de abril, denunció la insuficiencia de las medidas de contención y limpieza: «Los esfuerzos para controlar, contener y limpiar el vertido han sido mínimos e inadecuados. Los plazos ya han caducado».
«Si el DoD puede mentir sobre dos derrames separados durante meses, no sabemos qué más podría estar ocultándose». — Adam Ortiz, subsecretario de Medio Ambiente de Maryland
Impacto ambiental y falta de transparencia
Aunque aún se desconoce la cantidad exacta de combustible que llegó al río Potomac, las autoridades de Maryland exigen una investigación exhaustiva. El ocultamiento prolongado ha intensificado las sospechas sobre posibles negligencias adicionales.
Este incidente se suma a otros casos de contaminación ambiental bajo la administración anterior, como el uso de toxinas mortales en bosques estadounidenses por parte del Servicio Forestal.