Éxito parcial en la misión del New Glenn

Blue Origin ha logrado un hito importante al reutilizar por primera vez su cohete New Glenn en su segunda misión. El propulsor de primera etapa, apodado "Never Tell Me the Odds", se separó correctamente tras tres minutos de vuelo y aterrizó con éxito en una plataforma de recuperación 10 minutos después del lanzamiento, como confirmó Jeff Bezos en un mensaje en X (antes Twitter).

Fallo en la puesta en órbita del satélite

A pesar del aterrizaje exitoso, la misión sufrió un revés cuando el satélite de comunicaciones no logró alcanzar la órbita deseada. Blue Origin anunció en X que "se confirmó la separación del satélite" y que el fabricante, AST SpaceMobile, confirmó que el dispositivo se había encendido. Sin embargo, el satélite quedó en una órbita no nominal, muy por debajo de la altitud necesaria para operar con su tecnología de propulsión.

AST SpaceMobile detalló en un comunicado que "el satélite se separó del vehículo de lanzamiento y se encendió, pero la altitud era demasiado baja para mantener operaciones con su propulsión a bordo y procederá a su desorbitación". La empresa añadió que el coste del satélite estará cubierto por su póliza de seguro.

El objetivo era posicionar el satélite en una órbita de 458 kilómetros (285 millas), donde desplegaría una antena de 2.230 metros cuadrados y se conectaría con otros seis satélites para probar su red de comunicaciones directas a dispositivos móviles. Sin embargo, los datos de telemetría mostraron que el satélite solo alcanzó 153 kilómetros (95 millas), una altitud insostenible.

Blue Origin celebra el aterrizaje exitoso del propulsor

A pesar del fracaso en la órbita, Blue Origin puede celebrar el primer reuso exitoso de su cohete New Glenn, logrado en solo su tercera misión (NG-3). Para comparar, SpaceX necesitó 32 vuelos antes de lograr el primer reuso exitoso de un propulsor orbital. Este avance refuerza la apuesta de Blue Origin por la reutilización de cohetes, clave para reducir costes en misiones futuras.

Próximos desafíos para el New Glenn

El siguiente reto para Blue Origin será resolver el problema en la etapa superior del cohete, ya que su próxima misión, prevista para lanzar los primeros satélites de banda ancha de Amazon Leo (antes Proyecto Kuiper), es crítica. La compañía planea poner en órbita 48 satélites para expandir la constelación de su rival de Starlink, que actualmente cuenta con 241 satélites en órbita.

Conclusión

Aunque la misión no cumplió todos sus objetivos, el aterrizaje exitoso del propulsor marca un paso adelante en la tecnología de cohetes reutilizables. Blue Origin deberá analizar las causas del fallo en la etapa superior para garantizar el éxito en futuras misiones, especialmente en la próxima, que será clave para su competencia en el mercado de satélites de comunicaciones.

Fuente: Engadget