En su última fiesta navideña, la agencia de marketing Mattio Communications, con sede en Nueva York, organizó un taller para sus 35 empleados: aprender a liar un porro. «Fuimos a la sala de estar, vino un experto a enseñarnos y luego salimos a cenar omakase», explica la CEO, Rosie Mattio. «Incluso usamos las tarjetas de visita de la empresa como soporte del porro».
Aunque el cannabis sigue siendo ilegal a nivel federal en EE.UU., 24 estados —incluido Nueva York— permiten su uso en alguna forma. La legalización creciente y el declive del alcohol como opción social han impulsado su consumo, especialmente entre los jóvenes de 18 a 34 años, según encuestas de Gallup. Esto está transformando las celebraciones corporativas: desde happy hours hasta fiestas navideñas, los empleados consumen cannabis en el trabajo o con compañeros, ya sea fumado, en bebidas con THC o en gominolas.
«La gente se pone muy risueña con el cannabis», afirma Mattio. «Es una forma excelente de fortalecer el espíritu de equipo». Su agencia, especializada en marketing cannábico, trabaja con clientes como Curio Wellness y TerrAscend. Aunque empresas abiertamente pro-cannabis suelen estar en el sector, Mattio observa un interés creciente en otros ámbitos: «Hemos hablado con un banco de inversión que quiere alquilar un lounge cannábico en Manhattan para el evento de lanzamiento de una conferencia. Y una diseñadora de moda planea su fiesta posterior a la Semana de la Moda en un lounge de cannabis cerca de Bryant Park».
¿Mejor que el alcohol?
Jake Bullock, cofundador de Cann, empresa de bebidas con THC de baja dosis, vivió en primera persona los problemas del consumo tradicional de cannabis en entornos laborales. «En una empresa cannábica de Los Ángeles, hacíamos una especie de happy hour a las 16:20: salíamos al aparcamiento a fumar un porro», relata. «Pero no funcionaba: te ponías demasiado colocado y perdías el resto del día. Además, no era tan social como tomar una bebida».
Esta experiencia lo llevó a crear Cann en 2019, apostando por bebidas con THC controlado como alternativa al alcohol en el trabajo. «Puede ayudarte a relajarte un poco frente a tu jefe sin pasarte», señala. Bullock defiende que estas opciones son más inclusivas y seguras para entornos profesionales, especialmente en sectores innovadores donde el alcohol ya no es la única opción de socialización.