Coinbase apuesta por el crédito institucional con stablecoins

Mientras Washington debate la Clarity Act y la pugna entre bancos tradicionales y empresas de cripto por el control de las stablecoins, Coinbase ha lanzado una nueva estrategia de crédito dirigida a inversores cualificados e instituciones: el Coinbase Stablecoin Credit Strategy (CUSHY).

Este fondo, que se centra en la exposición a crédito público, privado y oportunista, aprovecha el crecimiento exponencial de las stablecoins. En 2025, estas superaron los 33 billones de dólares en volumen de transacciones, con una media de 89 millones de direcciones diarias que las mantuvieron en cartera. Coinbase ya genera 1.350 millones de dólares en ingresos por stablecoins, que representan el 41% de sus ingresos netos totales (6.880 millones).

¿Cómo funciona CUSHY?

La estrategia convierte la infraestructura de stablecoins en un producto de gestión de activos con relaciones institucionales recurrentes. Las acciones tokenizadas se ejecutan en la plataforma FundOS de Superstate, con Northern Trust como administrador del fondo y Coinbase Prime como proveedor de servicios primarios. Las redes soportadas incluyen Base, Solana y Ethereum.

El objetivo es ofrecer a los inversores retornos estructurales mediante:

  • Tokenización de activos.
  • Incentivos de protocolo.
  • Estructura de mercado on-chain.

Según Coinbase, esto posiciona a las stablecoins como canales de distribución de crédito institucional, más allá de su uso tradicional en pagos o trading.

El debate en Washington y el desafío a los bancos

La presentación de CUSHY llega en un momento clave, cuando el Congreso estadounidense intenta regular el ecosistema de las stablecoins. Los bancos tradicionales ven con recelo cómo las empresas de cripto, como Coinbase, están expandiendo su influencia en áreas como el crédito y la gestión de activos.

Aunque el volumen bruto de transacciones con stablecoins alcanzó los 33 billones en 2025, el uso real en la economía —pagos, liquidaciones de mercados de capitales o transferencias— sigue siendo modesto. Según McKinsey y Artemis, la actividad real de pagos con stablecoins rondó los 390.000 millones en 2025, una cifra pequeña en comparación con el volumen total. El Banco de Pagos Internacionales (BIS) también destacó que, aunque el volumen anual superó los 35 billones, el uso en la economía real sigue limitado, concentrándose en trading, transferencias internas y actividad automatizada.

Solo 8.000 millones se destinaron a liquidaciones de mercados de capitales en 2025, según McKinsey. Sin embargo, el crédito privado representa un puente natural entre lo que las stablecoins pueden ofrecer y lo que el sector financiero institucional necesita.

El auge del crédito privado tokenizado

El crédito privado ha experimentado un crecimiento notable en los últimos años. Según la Reserva Federal, los compromisos de los bancos con vehículos de crédito privado aumentaron de 8.000 millones en 2013 a 95.000 millones en 2024, aunque este crecimiento se ha producido principalmente a través de canales tradicionales, con procesos manuales y acceso limitado a mercados secundarios.

Coinbase apuesta a que la tokenización puede mejorar la operativa, facilitando la suscripción y transferencia de activos sin alterar la evaluación crediticia. Actualmente, el mercado de bonos del Tesoro tokenizados supera los 13.600 millones (abril 2026), mientras que el crédito tokenizado alcanza los 5.010 millones, según datos de BCG y RWA.xyz.

«Las stablecoins han ganado la batalla de los pagos en el mundo real, pero su potencial va mucho más allá. La tokenización abre nuevas vías para el crédito institucional», declaró un portavoz de Coinbase.

Implicaciones para el sector financiero

La estrategia de Coinbase refleja una tendencia más amplia: la integración de la tecnología blockchain en las finanzas tradicionales. Al convertir las stablecoins en un vehículo de crédito, la compañía no solo compite con los bancos, sino que también redefine el papel de las criptomonedas en el sistema financiero global.

Mientras los reguladores debaten el futuro de las stablecoins, iniciativas como CUSHY demuestran que el sector está avanzando hacia modelos híbridos, donde la innovación tecnológica y las finanzas tradicionales se entrelazan para crear nuevas oportunidades de inversión.