El refrán jurídico "los malos hechos generan malas leyes" suele aplicarse cuando un tribunal se desvía de los principios legales neutrales, influenciado por litigantes o abogados persuasivos. Sin embargo, cuando los jueces se atienen a esos principios, incluso los casos más polémicos pueden convertirse en jurisprudencia sólida. Un ejemplo paradigmático es el de Jay Near, figura clave en la lucha por la libertad de prensa en Estados Unidos.
En 1916, Near llegó a Minneapolis desde Iowa para trabajar en el Twin City Reporter, un periódico conocido por sus titulares sensacionalistas y, en ocasiones, racistas. Frases como "Trata de blancas: un hombre local arruina mujeres y vive de sus ganancias" o términos despectivos como "judíos" o "negros" eran habituales. Además, el medio aceptaba sobornos de autoridades locales para publicar artículos difamatorios contra rivales políticos. Como escribió el periodista Fred Friendly en su libro Minnesota Rag (1981), Near y su editor, Howard Guilford, practicaban un periodismo que "rozaba los límites de la legalidad y superaba con creces los estándares de decencia".
Tras abandonar el periódico —trasladándose primero a California y luego regresando a Minnesota—, Near descubrió que su antigua publicación había caído en manos de una organización criminal que mantenía acuerdos con la policía local. Decidido a exponer la corrupción, convenció a Guilford para lanzar un nuevo medio: The Saturday Press, que denunciaría los manejos del Twin City Reporter.
El jefe de policía, Frank Brunskill, intentó bloquear la distribución del periódico incluso antes de su primera edición. A pesar de las amenazas, el primer número vio la luz el 24 de septiembre de 1927. En su segunda página, los editores publicaron una nota editorial que acusaba al antiguo dueño del Twin City Reporter de ser "un periodista sin escrúpulos, carente de valor moral, que prefiere alquilar su periódico a otros para asumir la responsabilidad mientras él orquestaba extorsiones y obtenía beneficios de casas de apuestas". En la página 4, Near advertía: "Hemos recibido información de que, si persistimos en exponer las condiciones reales de esta ciudad, nos 'eliminarán'".
Su predicción se cumplió dos días después: dos hombres dispararon contra el coche de Guilford en pleno centro de Minneapolis, hiriéndolo gravemente. Sin embargo, el periódico no cedió. Cinco días más tarde, su segunda edición lucía en portada el titular "Los agresores de Guilford, imputados por el Gran Jurado", informando que dos jóvenes de unos 20 años habían sido acusados de agresión con intención de matar. El artículo concluía con una pregunta contundente: "¿Y qué hay de quienes los contrataron para matarlo?"
Este caso, que llegó hasta el Tribunal Supremo de EE.UU. en 1931, sentó un precedente histórico. En el fallo Near v. Minnesota, los jueces dictaminaron que la censura previa a la prensa era inconstitucional, reforzando así la Primera Enmienda y protegiendo el derecho a la libertad de expresión, incluso en los casos más controvertidos.