En 2016, un grupo de investigadores descubrió una colosal estructura cósmica en la constelación de Vela que, durante décadas, había permanecido oculta a simple vista. Se trata del supercúmulo de Vela, una agrupación de al menos 20 cúmulos galácticos, cada uno con cientos de miles de galaxias, situada a unos 800 millones de años luz de la Tierra.
Este coloso cósmico se encuentra en la llamada Zona de Evitación, una región del cielo que nuestra propia Vía Láctea oscurece con su densa concentración de polvo, gas y estrellas. Esta zona, que abarca alrededor del 20% del firmamento nocturno, dificulta enormemente la observación de estructuras más allá de ella.
Tras una década de investigación, un equipo internacional de astrónomos ha logrado mapear por completo el supercúmulo de Vela. Según un estudio preliminar aún no revisado por pares, esta estructura tiene un diámetro aproximado de 300 millones de años luz, lo que la hace unas 3.000 veces más ancha que la Vía Láctea. Su masa equivale a la de 30 cuatrillones de soles, lo que la sitúa entre los mayores supercúmulos conocidos en el universo local.
Para desentrañar los secretos de esta gigantesca formación, los científicos analizaron el comportamiento de las galaxias en sus bordes. Utilizaron datos de dos potentes instrumentos sudafricanos: el Southern African Large Telescope (SALT) y el radiotelescopio MeerKAT. Este último es especialmente útil, ya que detecta la presencia de gas hidrógeno en longitudes de onda de radio, capaces de atravesar las densas nubes de polvo de la Vía Láctea.
«Los millones de estrellas que forman el disco galáctico son tan densos y están tan cerca del plano galáctico que no podemos ver a través de ellos con facilidad», explicó Renee Kraan-Korteweg, coautora del estudio y astrónoma de la Universidad de Ciudad del Cabo, en declaraciones a Live Science. «Además, donde hay estrellas, también hay innumerables partículas de polvo, y esta capa se vuelve más gruesa a medida que nos acercamos al plano galáctico».
El supercúmulo de Vela no solo es comparable en tamaño y masa a otras estructuras conocidas, como el supercúmulo de Laniākea —que incluye a la Vía Láctea— o el Muro de Hércules-Corona Boreal, la estructura más grande conocida en el universo observable, sino que también ofrece nuevas pistas sobre la formación y evolución de las mayores estructuras cósmicas.
Los investigadores destacan que el uso de telescopios de radio más avanzados en el futuro podría permitir cartografiar el supercúmulo de Vela con mayor detalle, afinando así los modelos actuales sobre el universo y su edad. Este hallazgo no solo amplía los límites de nuestro conocimiento astronómico, sino que también subraya la importancia de explorar las regiones más ocultas del cosmos.