Adquirir un coche nuevo suele ser una mala decisión financiera, pero perder casi 50.000 dólares en un año tras recorrer apenas unos miles de millas supera cualquier límite de frustración. Eso es exactamente lo que le ocurrió a Edmunds con su Dodge Charger Daytona Scat Pack 2024, el primer muscle car eléctrico de Detroit.
Mientras muchas publicaciones obtienen sus coches de prueba a largo plazo mediante préstamos de los fabricantes, Edmunds los compra con dinero real. Aunque Dodge le aplicó un pequeño descuento sobre el precio de 85.965 dólares, la web pagó 82.000 dólares por el vehículo.
Tras doce meses, el valor del Daytona se desplomó hasta los 35.000 dólares, una caída del 60%. No fue por el desgaste: el coche apenas había recorrido 7.000 millas (11.300 km), una distancia que algunos conductores cubren en seis meses.
Peor aún, el equipo de Edmunds odiaba el coche. Sus notas de prueba revelan un cúmulo de problemas: infotenimiento glitchy, ruidos extraños en la transmisión, ergonomía incómoda y un software errático. Uno de los editores calificó el sonido artificial del escape como «un insulto a los V8 de verdad», mientras otro lo tachó directamente de «aburrido», un juicio demoledor para un modelo con el emblema Charger.
Entre las críticas destacaban su gran tamaño, el radio de giro excesivo, la frenada regenerativa inconsistente y una conducción que no estaba a la altura de su potencia (670 CV). Sin embargo, no todo fue negativo: algunos alabaron su diseño, el espacio del hatchback y su autonomía real de 255 millas (410 km), superando la estimación oficial de la EPA (216 millas / 348 km).
«El Charger fue una decepción grande y cara. No echaremos de menos tener este coche en nuestra flota», concluyó la publicación.