Dos entrevistas publicadas recientemente en Reason han dejado una huella profunda en el debate sobre el progreso humano. Aunque los protagonistas, el actor y director Andy Serkis y el juez del Tribunal Supremo de EE.UU. Neil Gorsuch, representan posturas radicalmente distintas, ambos coinciden en un punto clave: entender el pasado es esencial para interpretar el presente y construir un futuro mejor.

Serkis, conocido por dar vida a personajes icónicos como Gollum o King Kong, ha dirigido una nueva adaptación animada de Rebelión en la granja de George Orwell. La película, sin embargo, ha recibido duras críticas, con solo un 26% en Rotten Tomatoes. En la entrevista, Serkis cuestionó si el mundo actual es mejor que en 1945, cuando se publicó la obra original. «No necesariamente creo que estemos en un lugar mejor», afirmó. «Parte de esta historia trata sobre cómo la historia se repite y por qué siempre cometemos los mismos errores».

Su adaptación de Rebelión en la granja traslada la crítica al estalinismo a un contexto moderno, donde el villano ya no es Stalin, sino un magnate millonario que busca convertir la granja en un campus corporativo. Sin embargo, esta reinterpretación ha sido criticada por su falta de coherencia, al comparar un régimen totalitario con las políticas de devolución de Amazon o sus beneficios laborales.

Por su parte, el juez Gorsuch, nombrado al Tribunal Supremo en 2017, ha publicado un libro infantil titulado Héroes de 1776, que narra la redacción, aprobación y difusión de la Declaración de Independencia. A diferencia de Serkis, Gorsuch celebra los avances históricos y subraya la importancia de recordar los logros del pasado como motor de progreso.

Estas visiones opuestas reflejan un debate más amplio en la sociedad estadounidense. Mientras algunos, especialmente en la izquierda, insisten en que el país sigue siendo tan sexista, racista y homofóbico como siempre —e incluso más polarizado económicamente—, otros señalan datos objetivos: la renta mediana sigue aumentando, y los temores sobre la movilidad económica y la desigualdad carecen de fundamento. Incluso hay quienes, desde la derecha, idealizan un pasado mítico donde un solo salario bastaba para mantener una familia, una nostalgia que los economistas desmontan con cifras.

Más allá de las diferencias políticas, el contraste entre Serkis y Gorsuch invita a reflexionar: ¿el progreso es una ilusión o una realidad tangible? Lo cierto es que, como señalaba el juez en su libro, recordar los hitos históricos —como la Declaración de Independencia— puede ser un recordatorio poderoso de que el camino hacia una sociedad más justa y libre es posible, pero exige esfuerzo y memoria.

Fuente: Reason