Los glicoles son compuestos químicos omnipresentes en nuestra vida diaria. Se encuentran en cosméticos, máquinas de niebla, alimentos envasados, tejidos sintéticos y botellas de plástico. Fabricados a partir del petróleo y el gas natural, estos compuestos también actúan como anticongelantes y mejoran la eficiencia de los sistemas de refrigeración.

Sin embargo, su potencial más prometedor podría estar en la lucha contra las pandemias. Estudios recientes confirman que, al vaporizarse en el aire interior, los glicoles inactivan virus, bacterias y esporas fúngicas sin afectar a la salud humana. Estas propiedades, conocidas desde hace casi un siglo, podrían revolucionar la prevención de enfermedades respiratorias y futuras pandemias aéreas.

¿Cómo actúan los glicoles contra los patógenos?

Químicamente, los glicoles pertenecen a la familia de los alcoholes. Entre ellos, el propilenglicol (PG), el dipropilenglicol (DPG) y el trietilenglicol (TEG) destacan por su seguridad al ser inhalados. El TEG, en particular, resulta especialmente económico: su aplicación en una habitación de 1.000 pies cuadrados (93 m²) costaría entre 10 y 50 céntimos al día.

Aunque el mecanismo exacto de acción no está completamente esclarecido, los glicoles han demostrado ser efectivos contra virus envueltos como el SARS-CoV-2, la gripe o el ébola. Según Curtis Donskey, médico infectólogo del Centro Médico VA de Cleveland, estos compuestos reducen significativamente la transmisión de enfermedades por vía aérea y superficial.

Evidencia histórica y aplicaciones modernas

La eficacia de los glicoles en la prevención de infecciones tiene raíces en la mitad del siglo XX. Un estudio realizado entre 1941 y 1944 en un hospital pediátrico demostró una reducción del 96% en resfriados en las salas tratadas con vapores de glicol, en comparación con las no tratadas. Además, los pacientes en estas salas presentaron un 90% menos de casos de traqueobronquitis, infecciones de oído y faringitis aguda.

Jacob Swett, director ejecutivo de Blueprint Biosecurity —una organización sin ánimo de lucro dedicada a la prevención de pandemias—, señala que, aunque los métodos de investigación han evolucionado, estos resultados históricos subrayan el potencial de los glicoles. «Aunque los estándares de investigación han cambiado, estos estudios muestran el camino a seguir», afirma.

De la publicidad de los años 40 a la tecnología del siglo XXI

En la década de 1940, los glicoles despertaron un gran interés comercial. Anuncios en periódicos promocionaban dispositivos como «glicolizadores» para desinfectar hogares y oficinas. Sin embargo, el auge de los antibióticos en la década de 1950 relegó esta tecnología a un segundo plano. Hoy, con el resurgimiento de las amenazas pandémicas, los glicoles vuelven a ganar relevancia como método de prevención no farmacéutico.

Expertos como Swett abogan por integrar los glicoles en estrategias globales de salud pública, especialmente en espacios de alto riesgo como hospitales, escuelas y transporte público. «Son una herramienta adicional en la caja de herramientas contra las pandemias», concluye.

Fuente: Vox