Un modelo clave para Infiniti en su reinvención
Infiniti apuesta por recuperar su relevancia en el mercado con una estrategia ambiciosa: reintroducir modelos deportivos con tracción trasera, manuales y SUV de lujo con chasis independiente. Sin embargo, antes de presentar sus propuestas más innovadoras, la marca necesita conectar con el público general. El QX65 surge como un intento de consolidar el éxito del QX60, pero con un enfoque más estilizado y deportivo.
Este crossover de cinco plazas, con un perfil elegante y una altura elevada, llega para competir en un segmento dominado por opciones como el BMW X5 o el Mercedes-Benz GLE. Su diseño, aunque atractivo, no rompe moldes: sigue la tendencia de los SUV con techo de coupé, empleando recursos visuales como el techo negro y los umbrales oscuros para afinar su silueta. Eso sí, la pintura Sunfire Red, con destellos dorados integrados, destaca por su brillo único bajo la luz solar.
Ficha técnica y equipamiento: más potencia y tecnología
El QX65 llegará a los concesionarios a principios del verano de 2027, con un precio de partida de 55.535 dólares. Comparte plataforma con el Nissan Murano, pero incorpora un motor 2.0 VC-Turbo de cuatro cilindros, que entrega 268 CV y 286 lb-pie de par a las cuatro ruedas. A diferencia de muchos rivales, monta una caja automática de 9 velocidades, desarrollada para ofrecer una respuesta más ágil y un cambio de marchas más deportivo.
El equipamiento de serie en la versión Luxe incluye:
- Techo panorámico;
- Sistema de asistencia al conductor ProPilot;
- Dos pantallas de 12,3 pulgadas para instrumentación y multimedia;
- Conectividad avanzada y compatibilidad con Apple CarPlay y Android Auto.
Por solo 1.700 dólares más, la versión Sport añade:
- Asientos ventilados;
- Sistema de audio Klipsch de 16 altavoces;
- Cámara de visión 360 grados;
- Interior con detalles en aluminio y pedales deportivos.
En la cúspide de la gama, la versión Autograph parte de 64.135 dólares e incorpora:
- Ruedas de 21 pulgadas;
- Asientos con masaje y tapicerías de cuero semi-anilina;
- Sistema de audio premium con altavoces en los reposacabezas;
- Pantalla head-up;
- Interior exclusivo en color burdeos, una opción que, por su elegancia, debería extenderse a toda la gama.
Conducción: confort y tecnología, pero sin emoción
Al volante, el QX65 destaca por su suavidad y capacidad de respuesta, gracias a la combinación del motor turbo y la transmisión de 9 velocidades. Sin embargo, su comportamiento no se acerca al de un deportivo. Infiniti ha priorizado el confort y la tecnología sobre la deportividad, algo que se nota en la ausencia de un sistema de conducción más dinámico.
El interior, aunque bien acabado, sigue anclado a la era del tacto: los controles físicos son escasos, y aunque incluye teclas táctiles grandes y bien etiquetadas para el climatizador, la falta de botones reales resta calidez al habitáculo. Un detalle que contrasta con la tendencia actual de recuperar controles manuales en los coches premium.
¿Es el QX65 suficiente para Infiniti?
El QX65 cumple con su objetivo: ofrecer un SUV premium con un diseño atractivo, tecnología avanzada y un equipamiento competitivo. Sin embargo, en un mercado donde los consumidores buscan experiencias de conducción más emocionantes o, al menos, una identidad de marca más definida, el QX65 puede quedarse corto. Infiniti necesita ir más allá de lo estético y demostrar que su reinvención va más allá de un simple lavado de cara.
Con el QX65, la marca japonesa da un paso adelante, pero el verdadero reto será consolidar su nueva imagen con modelos que realmente sorprendan. Por ahora, el QX65 es un SUV elegante y bien equipado, pero no el que cambiará las reglas del juego.
"El QX65 es un intento de Infiniti por recuperar el terreno perdido, pero su enfoque en el diseño y el confort no logra ocultar la falta de una propuesta realmente diferenciadora."