El Foro Permanente de la ONU sobre Cuestiones Indígenas (UNPFII) ha emitido esta semana una serie de recomendaciones urgentes para abordar la crisis climática y los derechos de los pueblos originarios. Entre ellas, destaca la petición de suspender proyectos mineros críticos acelerados y de incrementar la financiación de iniciativas climáticas lideradas por comunidades indígenas.

No obstante, estas propuestas llegan en un momento crítico para el Foro, que cumple 25 años como principal órgano de representación indígena en la ONU. A pesar de su labor, su influencia real en las políticas globales sigue siendo limitada, y ahora enfrenta desafíos adicionales que ponen en riesgo su futuro.

Una institución con escasa capacidad de acción

Desde su creación, el UNPFII ha emitido más de 1.000 recomendaciones dirigidas a gobiernos y agencias de la ONU. Sin embargo, la mayoría de estas propuestas no se traducen en cambios concretos. Un informe reciente, titulado "Evaluación Sistemática", elaborado por miembros actuales y anteriores del Foro, señala que:

«Aunque el UNPFII ha logrado posicionarse como una plataforma global visible y legítima, persisten dudas sobre su capacidad para convertir el diálogo, las recomendaciones y la producción de conocimiento en resultados tangibles para los pueblos indígenas».

El informe destaca que la falta de mecanismos de implementación, seguimiento y rendición de cuentas ha debilitado la eficacia del Foro. A pesar de ser un espacio de diálogo esencial, su capacidad para influir en las decisiones de los Estados miembros y de otras agencias de la ONU es cada vez más limitada.

Recortes presupuestarios y desinterés global

La financiación del Fondo Fiduciario de la ONU sobre Cuestiones Indígenas, que sustenta las actividades del Foro, ha caído drásticamente. En 2021, superaba los 300.000 dólares, pero para 2026 se prevé que no alcance los 50.000 dólares. Actualmente, solo tres Estados miembros contribuyen a este fondo, frente a los nueve que lo hacían en 2006.

Esta reducción refleja una crisis de liquidez en la ONU, agravada por los impagos de grandes contribuyentes como Estados Unidos y China. Según Aluki Kotierk, presidenta del Foro y representante inuit de Canadá, la falta de recursos ha obligado a reducir personal, acortar reuniones y limitar servicios de interpretación.

«Para nosotros, el cambio climático no es una amenaza lejana, sino una crisis de derechos humanos que vivimos en el presente», declaró Kotierk al cierre de la última sesión anual del Foro en Nueva York.

Recomendaciones audaces en un contexto adverso

A pesar de las dificultades, el Foro no ha cesado en sus esfuerzos. En su última reunión, emitieron recomendaciones clave, entre las que destacan:

  • Exhortar a los Estados miembros a cumplir con las sentencias internacionales sobre cambio climático antes de 2027.
  • Exigir protección legal para los territorios indígenas, especialmente para pueblos no contactados.
  • Desarrollar marcos jurídicos para comunidades nómadas indígenas.

Estas propuestas buscan dar respuesta a las demandas históricas de los pueblos originarios, pero su implementación dependerá, en gran medida, de la voluntad política de los gobiernos y de la capacidad del Foro para superar sus propias limitaciones.

¿Puede el Foro Permanente recuperar su relevancia?

La supervivencia del UNPFII como voz líder de los pueblos indígenas enfrenta múltiples obstáculos: falta de financiación, desinterés de los Estados y la creciente influencia de modelos económicos insostenibles. Sin embargo, su labor sigue siendo fundamental para visibilizar las demandas de comunidades que, históricamente, han sido marginadas.

«El Foro es un espacio único, pero su futuro depende de que los gobiernos y la comunidad internacional reconozcan su valor y actúen en consecuencia», advirtió Kotierk. Mientras tanto, las comunidades indígenas siguen esperando respuestas concretas a sus crisis más urgentes.

Fuente: Grist