Un tribunal de Manhattan ha rechazado reconocer el delito de 'misgendering' en el caso Garlington v. Austin, donde la defensa solicitaba que el demandante utilizara los pronombres correctos para una persona no binaria que se identifica con los pronombres they/them.
El juez Gerald Lebovits, del Tribunal de Primera Instancia de Manhattan, falló en contra de la moción presentada por la defensa, que pretendía obligar al demandante a emplear los nombres y pronombres adecuados, así como a indemnizar por cada caso de 'misgendering' deliberado. Según la resolución, no existe un delito de 'misgendering' en el sistema legal de Nueva York, ni se ha demostrado un perjuicio legal derivado de esta práctica.
Argumentos de la defensa y la respuesta del juez
La defensa argumentó que el artículo 240.31 de la Ley Penal de Nueva York tipifica como delito grave de clase E el acoso agravado cuando el acto está motivado por prejuicios relacionados con el género, identidad de género o expresión de género. Según su interpretación, cada caso de 'misgendering' deliberado constituiría una violación separada de esta normativa.
Además, invocaron el artículo 79-n de la Ley de Derechos Civiles de Nueva York, que establece remedios civiles para la violencia o intimidación basada en la identidad de género, incluyendo el acoso persistente como forma de intimidación. Sin embargo, el juez Lebovits desestimó estos argumentos al considerar que la moción era demasiado vaga e imprecisa.
Primera Enmienda y libertad de expresión
El juez también destacó que obligar a una parte a utilizar los pronombres correctos podría constituir una violación de la Primera Enmienda, que protege la libertad de expresión. En su resolución, subrayó que el 'misgendering' no puede considerarse un delito civil en el estado.
La defensa respondió acusando al abogado del demandante de conducta despectiva, irrespetuosa y discriminatoria, tachando sus argumentos de transfóbicos y de intentar distorsionar el concepto de libertad de expresión para justificar el uso deliberado de pronombres incorrectos. Afirmaron que la negativa a aceptar la identidad de género de una persona refleja un desprecio total por los hechos y la realidad.
Conclusión del tribunal
El juez Lebovits concluyó que, aunque el 'misgendering' no es un delito civil, puede considerarse un factor agravante en casos de acoso persistente. Sin embargo, en esta ocasión, no se cumplían los requisitos para imponer una sanción legal. La resolución deja claro que, en Nueva York, no existe base jurídica para perseguir el 'misgendering' como un delito autónomo.