Un informe de la revista Wired advierte que once centros de datos alimentados con gas en Estados Unidos podrían emitir más gases de efecto invernadero que países enteros con poblaciones de decenas de millones de personas. El análisis se basa en estimaciones de emisiones proporcionadas por proyectos de energía de gas que se están construyendo para abastecer a estas instalaciones.
La construcción de estos gigantescos complejos se ha disparado para satisfacer la demanda de la industria de inteligencia artificial. Para acelerar su puesta en marcha, muchos de estos centros de datos optan por instalar generadores de gas en sus propias instalaciones, evitando así depender de las redes eléctricas locales y eludir controversias como el aumento de las facturas energéticas. Los generadores pueden transportarse e instalarse rápidamente, proporcionando energía casi al instante.
Sin embargo, esta estrategia, conocida como "energía detrás del contador", ha provocado una aceleración alarmante de las emisiones, según Michael Thomas, fundador de la firma de energía limpia Cleanview, que ha estado monitoreando los permisos de gas para centros de datos. Los datos del grupo sin ánimo de lucro Global Energy Monitor revelan que, a principios de 2027, se estaban desarrollando casi 100 gigavatios de energía de gas "detrás del contador" para centros de datos, frente a solo cuatro gigavatios a principios de 2024.
«Es como si creyéramos que estábamos en la fase final de la Revolución Industrial, retirando carbón y gas, y ahora nos encontramos con un nuevo pico que nos hace retroceder», declaró Thomas a Wired. «Esto me aterroriza en muchos aspectos».
El proyecto más contaminante identificado en el análisis es Project Matador, un enorme campus propuesto en el Panhandle de Texas que obtuvo un permiso este año para generar seis gigavatios de energía de gas. Con unas emisiones proyectadas de más de 40 millones de toneladas de CO₂ al año, esta sola instalación podría superar las emisiones anuales de gases de efecto invernadero de países como Jordania.
Además, cada uno de los nuevos centros de datos de Elon Musk en Tennessee —Colossus y Colossus 2—, conocidos por su alto nivel de contaminación, podrían emitir más que Islandia. En conjunto, los once centros analizados podrían liberar hasta 129 millones de toneladas de gases de efecto invernadero al año, superando el impacto climático de países como Marruecos, con 38 millones de habitantes.
No obstante, hay un matiz importante: estas cifras se basan en los límites máximos de emisiones que las empresas de gas solicitan a los reguladores, por lo que, en la práctica, las emisiones reales podrían ser inferiores. «Los números de emisiones permitidos representan un escenario teórico y conservador, no las emisiones reales proyectadas», explicó Alex Schott, director de comunicaciones de Williams Companies, una empresa de petróleo y gas que está construyendo tres plantas de energía "detrás del contador" para Meta.
De hecho, Schott estimó que las emisiones reales podrían ser hasta dos tercios menores que las cifras registradas en los permisos. Además, no todos los proyectos analizados por Wired llegarán a materializarse. Por ejemplo, el futuro de Project Matador es incierto, ya que la empresa detrás del proyecto, Fermi, atraviesa dificultades financieras. Sin embargo, incluso si las emisiones reales fueran solo la mitad de las permitidas, los centros de datos seguirían superando los niveles de contaminación de muchos países.