Red Barrels Games cumple 15 años y Outlast sigue siendo su mayor éxito. El estudio, fundado en 2011 por Philippe Morin, David Chateauneuf y Hugo Dallaire, revolucionó el género de terror en 2013 con el lanzamiento del primer juego de la saga. Desde entonces, ha ampliado su universo con una secuela, contenido descargable independiente y un spin-off cooperativo, Outlast Trials, lanzado una década después.

Para conmemorar este aniversario, hemos hablado con Morin, cofundador y veterano de la industria con más de dos décadas de experiencia. Desde sus inicios en Ubisoft hasta la creación de Red Barrels, pasando por los desafíos de desarrollar Outlast y su visión sobre el futuro de la franquicia, Morin comparte detalles inéditos sobre el proceso creativo y los retos que marcaron el camino de la compañía.

De Ubisoft a Red Barrels: el viaje de Philippe Morin

Morin comenzó su carrera en la industria en 1998, cuando fue contratado por Ubisoft como guionista. Sin embargo, su formación en cine y su desconocimiento inicial sobre el diseño de videojuegos lo llevaron a especializarse en mecánicas de cámara y narrativa interactiva. Este enfoque fue clave para su posterior incorporación a Naughty Dog, donde trabajó en títulos como Prince of Persia: Las Arenas del Tiempo y la primera entrega de Uncharted.

Tras su paso por Naughty Dog y otros proyectos, Morin se reunió con Chateauneuf y Dallaire en EA Montréal. Allí, desarrollaron un nuevo proyecto durante un año hasta que la compañía decidió cancelarlo. Este revés los impulsó a dar un paso arriesgado: fundar su propio estudio. «Pensamos que tardaríamos tres o cuatro meses en preparar un pitch y conseguir financiación, pero al final fueron dieciocho meses», explica Morin. «Sin embargo, valió la pena».

Outlast: de proyecto casi cancelado a fenómeno del terror

El primer Outlast estuvo a punto de no ver la luz. «Cuando empezamos a desarrollar el juego, no teníamos claro si el mercado aceptaría un título tan oscuro y visceral», confiesa Morin. La apuesta por un enfoque crudo, sin armas ni combate, y centrado en la supervivencia y el miedo psicológico, fue un riesgo que finalmente se tradujo en un éxito rotundo. El juego vendió más de 4 millones de copias en sus primeros años y consolidó a Red Barrels como referente del terror en los videojuegos.

Con el lanzamiento de Outlast 2 en 2017 y Outlast Trials en 2023, la franquicia ha evolucionado para adaptarse a las demandas de los jugadores. Mientras que la secuela profundizó en la narrativa y el terror cósmico, el spin-off cooperativo introdujo un nuevo formato multijugador que amplió el universo de la saga. «Outlast Trials nos permitió explorar el terror desde una perspectiva social», señala Morin. «Ver a los jugadores colaborando —o traicionándose— en situaciones extremas añadió una capa de realismo que no habíamos probado antes».

¿Qué depara el futuro a Outlast?

Aunque Morin no revela detalles concretos sobre el próximo proyecto, deja claro que Red Barrels no tiene intención de abandonar la franquicia. «El universo de Outlast sigue vivo y tiene mucho potencial», afirma. «Estamos explorando nuevas formas de contar historias dentro de este mundo, pero también estamos abiertos a innovar en otros géneros».

Entre los rumores que circulan en la industria, se especula con la posibilidad de un Outlast 3 o incluso una adaptación cinematográfica. Morin, sin embargo, prefiere mantener el misterio: «Nuestra prioridad es seguir creando experiencias que asusten, emocionen y sorprendan a los jugadores. El resto, ya se verá».

La filosofía detrás del terror de Red Barrels

«El terror no se trata solo de sustos. Se trata de jugar con las expectativas del jugador, de crear una atmósfera opresiva y de hacer que cada decisión cuente. En Outlast, queríamos que los jugadores sintieran que no había escapatoria, que el miedo era inevitable. Esa es la esencia de nuestro trabajo». — Philippe Morin

Lecciones aprendidas en 15 años de Red Barrels

  • Innovación sin miedo: Red Barrels demostró que el terror podía ser más que sustos baratos. Su enfoque en la narrativa y la atmósfera sentó las bases para futuros títulos del género.
  • Adaptabilidad: Desde el primer Outlast hasta Outlast Trials, el estudio ha sabido evolucionar para mantenerse relevante en un mercado competitivo.
  • Pasión por el detalle: Morin destaca la importancia de cuidar cada aspecto del juego, desde el diseño de sonido hasta la jugabilidad, para crear una experiencia inmersiva.
  • Riesgo calculado: Fundar un estudio en 2011, en plena crisis económica, fue un acto de valentía. Sin embargo, su apuesta por un género nicho como el terror demostró ser acertada.
  • Futuro abierto: Aunque Outlast sigue siendo su obra más conocida, Red Barrels no descarta explorar otros proyectos en el futuro.