Un tribunal de Estados Unidos ha dado la razón a Honda en una demanda colectiva que se prolongó durante más de ocho años. El caso, centrado en el supuesto frenado fantasma en los modelos Honda CR-V (2017-2019) y Accord (2018-2020), concluyó con un veredicto favorable al fabricante.
De haber sido desfavorable, Honda habría enfrentado posibles indemnizaciones millonarias a los demandantes, cuyos vehículos incorporaban sistemas como el Collision Mitigation Braking, control de crucero adaptativo, asistencia de mantenimiento de carril y mitigación de salida de vía.
Origen y evolución del litigio
El proceso judicial se inició en mediados de 2018, cuando un grupo de propietarios denunció que estos sistemas de asistencia al conductor activaban frenazos inesperados. Inicialmente, la demanda afectaba únicamente a los modelos CR-V de 2017, pero con el tiempo se unificaron varias demandas similares en una sola, ampliando el alcance a los modelos Accord entre 2018 y 2020.
Argumentos de Honda y decisión judicial
Durante el juicio, Honda reconoció que su sistema de frenado automático no es infalible, pero subrayó que su imperfección no lo convierte en un producto defectuoso. La compañía destacó que esta tecnología contribuye a reducir accidentes por alcance y que los manuales de usuario de ambos modelos incluyen advertencias sobre sus limitaciones.
El jurado, tras evaluar las pruebas presentadas, falló a favor de Honda. En un comunicado, American Honda declaró: «Estamos comprometidos con la seguridad y satisfacción de nuestros clientes, y aplaudimos la decisión del jurado. Durante el proceso, se presentaron pruebas claras que demostraron que las alegaciones de la demanda no reflejaban el rendimiento real del sistema Collision Mitigation Braking System (CMBS) en condiciones normales de uso».