La flota de vehículos de Tesla equipados con el sistema Full Self-Driving (FSD) ha superado los 10.000 millones de millas recorridas en todo el mundo, según datos actualizados esta semana en la página de seguridad de la compañía. De esta cifra, más de 3.700 millones de millas se han completado en entornos urbanos, un escenario clave para el desarrollo de la autonomía.
El ritmo de acumulación de datos es impresionante: Tesla registra aproximadamente 29 millones de millas diarias con el FSD activado. En enero de este año, el CEO de Tesla, Elon Musk, afirmó en la red social X que se necesitaban «alrededor de 10.000 millones de millas de datos de entrenamiento para lograr una conducción autónoma segura sin supervisión». La compañía ya ha superado ese umbral, pero el sistema sigue sin estar listo para operar sin intervención humana.
¿Cuándo llegará la autonomía total?
La gran incógnita sigue siendo cuándo el FSD estará preparado para que los conductores puedan prescindir de su atención al volante. A principios de 2024, la flota de Tesla había acumulado poco más de 7.000 millones de millas, lo que refleja un crecimiento acelerado en los últimos meses. Aunque más datos aceleran el desarrollo, el camino hacia la autonomía total podría ser largo.
Según datos internos de Tesla, los vehículos con FSD activado registran un promedio de 5,5 millones de millas entre colisiones graves, una cifra que la compañía compara con los 660.000 millas que, según sus estimaciones, recorren en promedio los conductores estadounidenses antes de sufrir un accidente.
Sin embargo, este dato requiere un análisis más profundo. Las colisiones son más frecuentes en zonas urbanas, donde el tráfico es más denso y complejo, mientras que la mayoría de las millas recorridas por el FSD corresponden a autopistas, donde los accidentes son menos comunes. Esto sugiere que el rendimiento del sistema podría variar significativamente según el entorno.
Responsabilidad y desafíos pendientes
Aunque Tesla ha avanzado en la recolección de datos, el sistema FSD sigue siendo un nivel 2 de autonomía, lo que significa que los conductores deben mantener las manos en el volante y estar preparados para intervenir en cualquier momento. La falta de claridad sobre la responsabilidad legal en caso de accidentes con el FSD activado frena su implementación total.
Mientras que competidores como Waymo ya operan flotas de robotaxis autónomos en varias ciudades de EE.UU., Tesla aún no ha logrado desplegar un sistema comparable. No obstante, su ventaja radica en contar con más de un millón de vehículos equipados con FSD, lo que le proporciona una base de datos masiva para entrenar y mejorar su tecnología.
«Aunque hemos superado los 10.000 millones de millas, la autonomía total sigue sin ser una realidad. El desafío no es solo técnico, sino también legal y social». — Analista de movilidad autónoma