Fin de un órgano clave para la ciencia independiente

La administración del expresidente Donald Trump ha cesado a todos los miembros del Consejo Nacional de Ciencia (NSB), el órgano encargado de supervisar y aprobar los fondos de investigación básica de la Fundación Nacional de Ciencia (NSF) en EE.UU. Este consejo, con un presupuesto anual de unos 9.000 millones de dólares, opera de forma independiente para evitar que las decisiones científicas se vean afectadas por presiones políticas o ciclos presupuestarios.

Terminaciones sin explicación y reacciones críticas

En un comunicado del 24 de abril, la Oficina de Personal Presidencial notificó a los científicos del NSB la eliminación de sus cargos, sin aportar motivo alguno. Willie E. May, vicepresidente de investigación y desarrollo de la Universidad Morgan State y uno de los afectados, declaró al The New York Times: «He observado con creciente alarma la destrucción sistemática de la infraestructura científica de este gobierno, y el NSB es simplemente la última víctima».

La congresista Zoe Lofgren, miembro del Comité de Ciencia, Espacio y Tecnología de la Cámara de Representantes, calificó las ceses como «el último movimiento estúpido de un presidente que sigue dañando la ciencia y la innovación estadounidense».

Un año de recortes y políticas hostiles a la ciencia

Las terminaciones se suman a un año de recortes sin precedentes en la financiación científica. En 2025, la NSF redujo en un 51% los fondos destinados a científicos en comparación con la media del período 2015-2024, cancelando cientos de subvenciones activas. Aunque el Congreso rechazó una propuesta de recorte de 5.000 millones de dólares, la administración Trump ha vuelto a solicitar en 2026 una reducción de más de la mitad del presupuesto de la NSF para el año fiscal 2027.

En febrero de 2026, el NSB alertó sobre la intención de la NSF de reducir las convocatorias de subvenciones. Además, la administración ha reestructurado otros órganos consultivos científicos: ha eliminado 152 comités federales en agencias científicas, fusionado todos los comités asesores del Departamento de Energía en uno solo y desmantelado la oficina de investigación de la Agencia de Protección Ambiental (EPA).

Consecuencias para la ciencia y la transparencia

Gretchen Goldman, presidenta de la Unión de Científicos Comprometidos, advirtió en un comunicado: «Sin un Consejo Nacional de Ciencia funcional, la agencia carecerá de orientación experta independiente y el público perderá información sobre cómo la NSF cumple su misión»

La decisión refleja una tendencia más amplia de politización de la ciencia en EE.UU., donde la autonomía de los organismos de investigación se ve cada vez más comprometida por decisiones políticas.