Desde los siete años, Hunter Peterson, influencer y actor de doblaje, soñaba con fundar y dirigir una aerolínea. Ahora, tras el cierre definitivo de Spirit Airlines, cree que ha llegado su oportunidad. Y el apoyo masivo en redes sociales parece darle la razón.

El pasado 2 de mayo, Spirit Aviation Holdings, Inc., empresa matriz de la aerolínea, anunció el cese inmediato de operaciones, lo que supuso el fin de Spirit tras años de dificultades financieras, quiebras y el aumento desorbitado de los precios del combustible por el conflicto entre EE.UU. e Irán. Apenas horas después, Peterson lanzó en sus redes sociales —Instagram y TikTok— una propuesta que ha revolucionado internet: comprar Spirit Airlines entre todos.

En un vídeo viral, Peterson explicó: «En EE.UU. hay más de 250 millones de personas mayores de 18 años. Si solo el 20% de ellas aportara entre 30 y 40 dólares, el precio medio de un billete de Spirit, podríamos comprar la aerolínea». Su idea es convertirla en una marca democrática, gestionada por y para los pasajeros, capaz de competir con gigantes como American Airlines o Delta.

En menos de dos días, su propuesta acumuló decenas de millones de visualizaciones en redes, dio vida a la web letsbuyspiritair.com y logró casi 150.000 compromisos de apoyo.

Un modelo inspirado en los Green Bay Packers

Peterson no solo quiere salvar Spirit Airlines, sino transformarla en un modelo único en la aviación comercial. Su inspiración es el Green Bay Packers, el único equipo de la NFL que no tiene un dueño único, sino más de medio millón de accionistas que votan en las decisiones clave a través de elecciones.

Este sistema, atípico en el deporte profesional, sería revolucionario en el sector aéreo, dominado por fondos de inversión como The Vanguard Group, BlackRock o Elliott Management. En su web, Peterson advierte: «Los fondos de capital privado ya están acechando los restos de Spirit. Pero antes de que se hagan con ella, hay una ventana única: los pasajeros, empleados y comunidades que servía Spirit pueden recuperarla. Como los Green Bay Packers».

¿Cómo funcionaría la aerolínea democrática?

Por ahora, la iniciativa es solo un proyecto en fase inicial. Peterson pide a sus seguidores que visiten su web, compartan su correo electrónico y prometan una cantidad de dinero que estarían dispuestos a aportar para ser dueños de una parte de Spirit. Según la página, el modelo futuro incluiría:

  • Un voto por persona, independientemente de la cantidad invertida, en las decisiones clave de la empresa.
  • Reparto de beneficios proporcional a la inversión total de cada accionista.

De momento, no se está recaudando dinero. Se trata, en palabras de Peterson, de un compromiso simbólico para demostrar el interés masivo en un cambio radical en la industria aérea.

Aunque el proyecto aún está en pañales, el entusiasmo generado refleja el malestar de los usuarios con las aerolíneas tradicionales, criticadas por sus precios altos, mal servicio y falta de transparencia. ¿Podría funcionar un modelo como este en la aviación comercial? El tiempo —y la recaudación— lo dirán.