Nueva York se convirtió este fin de semana en el escenario de dos eventos de moda radicalmente distintos. Mientras Jeff Bezos y Lauren Sánchez Bezos se preparaban para ocupar sus puestos como patrocinadores y presidentes honoríficos del Met Gala 2026 —el glamuroso acto benéfico anual del Instituto del Traje del Museo Metropolitano de Arte—, a solo unos kilómetros de distancia, cientos de trabajadores, organizadores y activistas celebraban su propia pasarela.
Se trataba del Ball Without Billionaires (Baile Sin Multimillonarios), un desfile de moda liderado por trabajadores que buscaba contrarrestar el mensaje del evento de élite. La iniciativa, organizada por una coalición de sindicatos como el SEIU, el Strategic Organizing Center y el Amazon Labor Union, presentó como modelos a empleados actuales y antiguos de empresas como Amazon, Whole Foods, The Washington Post, Starbucks y Uber. Todos ellos lucían prendas creadas por diseñadores emergentes, inmigrantes y artistas pertenecientes a minorías étnicas y raciales, entre los que destacaban nombres como Cindy Castro, Abacaxi, Atashi y Ricardo DSean.
El evento contó con la presentación de la actriz y comediante Lisa Ann Walter y la editora de moda Gabriella Karefa-Johnson, quienes actuaron como anfitrionas. El mensaje del acto era claro: mientras el Met Gala 2026 adopta el lema «La moda es arte», los trabajadores respondieron con su propio eslogan: «El trabajo es arte».
El ambiente en el desfile alternativo fue de celebración y empoderamiento. Los participantes, vestidos con atuendos espectaculares, se felicitaban mutuamente por sus looks, creando un espacio de visibilidad y reconocimiento para quienes suelen quedar fuera de los focos de la industria.
Antes de que comenzara el desfile, April Verrett, presidenta del SEIU desde 2024 y activista sindical, subió al escenario para pronunciar un discurso contundente. «Cada año, el Met Gala cuenta una historia sobre quién importa, quién es visto y quién es celebrado», declaró. «Este año, decidimos poner el foco en nosotros. En convertirnos en los protagonistas de nuestra propia historia, en celebrar nuestra existencia y en vivir nuestra alegría sin límites».
La decisión de los Bezoses de patrocinar el Met Gala 2026 —junto a figuras como Beyoncé, Nicole Kidman y Venus Williams— ha generado una fuerte polémica. El alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani, anunció que no asistiría al evento, justificando su ausencia con la necesidad de priorizar la accesibilidad económica en la ciudad. Además, en las últimas semanas han aparecido por toda la ciudad carteles con el lema «Boicotea el Met Gala de Bezos», que hacen referencia a las denuncias históricas de violaciones laborales en los almacenes de Amazon.
El Ball Without Billionaires reunió a trabajadores con reivindicaciones muy diversas. Entre ellos estaba Angelita Soriano, organizadora comunitaria de Hobart, Indiana, que lucha contra la construcción de un centro de datos de Amazon cerca de zonas residenciales. Según Soriano, la instalación —que constaría de 26 edificios en funcionamiento las 24 horas— generaría problemas de contaminación acústica, lumínica y consumo de agua. «Solo pedimos que demuestren, con estudios independientes de terceros, que no dañarán nuestros hogares ni el medio ambiente», explicó a Fast Company. «Y se han negado a hacerlo».
Soriano viajó a Nueva York porque vio en este acto una forma de resistencia colectiva. «Necesitamos que la gente entienda que el trabajo digno no es compatible con la opulencia de unos pocos», afirmó. «Nosotros también somos arte, y nuestra lucha también es moda».