Los drones de reparto de Amazon, parte de su servicio Prime Air, han comenzado a operar en varias ciudades de Estados Unidos, desde Arizona hasta Florida. Prometen entregar paquetes pequeños en menos de dos horas por solo 4,99 dólares. Sin embargo, recientes grabaciones en redes sociales revelan un problema grave: los paquetes no siempre aterrizan intactos.

Una creadora de contenido, Tamara Hancock, decidió probar la resistencia de estos envíos. Compró un bote de jarabe de frambuesa azul, un producto frágil, para que le fuera entregado por dron. Tras esperar más de una hora, el aparato descendió y soltó el paquete directamente sobre el hormigón desde unos tres metros de altura. Hancock comprobó que el bote, de plástico, había reventado, dejando un charco pegajoso de líquido azul.

«Si esto no aguanta, ¿qué pasará con un bote de cristal?», cuestionó en su vídeo. Su experiencia no es un caso aislado. Otro usuario compartió un clip en el que un dron de Amazon libera un paquete cerca de un jardín. El envío cayó desde unos tres metros, rodando al impactar contra el suelo. Además, las hélices levantaron hojas y polvo del terreno, añadiendo más riesgo a la entrega.

Ante estas críticas, Amazon ha respondido con un comunicado. «Hemos invertido en envases diseñados específicamente para proteger los productos durante el vuelo y el aterrizaje», aseguró un portavoz de la compañía. «Lamentamos las molestias causadas y, en los casos excepcionales en los que los productos no llegan en perfectas condiciones, actuamos para solucionarlo. Usamos estos incidentes para mejorar la experiencia de entrega tanto para los clientes como para la comunidad».

La pregunta que muchos se hacen ahora es: ¿merece la pena arriesgarse a recibir un paquete roto por la comodidad de una entrega ultrarrápida?

Fuente: Futurism