En la era de las estafas digitales —criptomonedas, NFTs, apuestas deportivas o esos anuncios de juegos donde hay que salvar a un rey de ser aplastado por rocas—, caer en timos evidentes no es nada nuevo. Pero en los años 90, antes de que internet dominara el fraude, ya existían dispositivos tan absurdos que hoy resultan casi cómicos. Uno de ellos fue el Positive Molecular Locator, un invento de la empresa Quadro Corp que prometía detectar drogas, alcohol, armas, explosivos, personas específicas, metales preciosos, mascotas fallecidas, animales de caza e incluso pelotas de golf.

Lo más llamativo no era su supuesta capacidad, sino que logró venderse a cientos de departamentos de policía y distritos escolares en Estados Unidos, a pesar de que su funcionamiento era, en el mejor de los casos, altamente cuestionable.

Un inventor con un nombre de ficción

El creador de este dispositivo se llamaba Wade L. Quattlebaum, un nombre que, irónicamente, sonaba más a personaje de dibujos animados que a un científico. Según los registros, Quattlebaum era un vendedor de coches de segunda mano en Carolina del Sur, y en la década de 1990 intentó desarrollar algo que, en teoría, encontraría pelotas de golf perdidas. Sin embargo, su invento final fue un aparato que, según él, podía detectar casi cualquier cosa.

El dispositivo funcionaba —o eso decía— con una «tarjeta de localización» que contenía la «firma» del material o persona a detectar. Los modelos más avanzados incluso permitían insertar una foto Polaroid del objeto o individuo buscado. Pero lo más sorprendente es que, a pesar de su opacidad técnica —la palabra «opaca» aquí significa «inventada de la nada»—, Quadro Corp logró vender alrededor de 1.000 unidades, con precios que oscilaban entre los 400 y los 8.000 dólares.

El FBI descubre el engaño: un simple caja de plástico

La suerte del Positive Molecular Locator cambió cuando el agente del FBI Ron Kelly decidió investigarlo. Tras enterarse de su existencia por un compañero policía, Kelly adquirió uno y lo sometió a un escrutinio técnico. Lo que encontró fue revelador: el dispositivo era una simple caja de plástico hueca, sin electrónica alguna. Solo contenía «un par de cables y una antena» que, para colmo, no estaban conectados entre sí. La antena, además, provenía de un transistor de radio.

«No nos costó mucho esfuerzo determinar que era un fraude», declaró Kelly en su informe.

El hallazgo confirmaba lo que muchos sospechaban: el Positive Molecular Locator no era más que un timo sofisticado, pero efectivo.

¿Dónde se usó este dispositivo fraudulento?

A pesar de su naturaleza fraudulenta, el dispositivo se implementó en al menos dos estados: Texas y Florida. En Texas, un comandante de una unidad de narcóticos describió los resultados como «mixtos». Según él, «a veces encontrábamos algo, otras no. Nuestra tasa de éxito rondaba el 50%». Para ponerlo en perspectiva, la tasa de resolución de delitos violentos en Texas en esa época era de poco menos del 40%, por lo que, en comparación, el dispositivo de Quadro no parecía tan malo.

Sin embargo, donde el engaño fue aún más grave fue en los distritos escolares. En Kansas, varias escuelas pagaron 955 dólares por unidad por estos dispositivos, demostrando que, en el ámbito educativo, el fraude podía ser aún más descarado.

Lección aprendida: el fraude siempre encuentra un mercado

El caso del Positive Molecular Locator es un recordatorio de que, incluso en épocas preinternet, los timos podían prosperar si se presentaban con suficiente convicción. Aunque hoy pueda parecer increíble que alguien creyera en un dispositivo que prometía detectar «mascotas fallecidas» con una antena de radio, en su momento logró engañar a instituciones que, en teoría, deberían haber sido más escépticas.

La historia de Quadro Corp también sirve como advertencia sobre la importancia de la transparencia y la verificación en cualquier ámbito, especialmente cuando se trata de tecnología con implicaciones legales o de seguridad. Al final, el único «positivo» de esta historia fue que el FBI actuó como el héroe inesperado, desenmascarando un fraude que, de otro modo, podría haber seguido engañando a más víctimas.

Fuente: AV Club