El pasado 22 de abril, en el programa Right Now With Perry Bacon, el anfitrión Perry Bacon entrevistó al periodista y escritor Adam Johnson, autor del libro «Cómo vender un genocidio: La complicidad de los medios en la destrucción de Gaza», que se publicará la próxima semana. Johnson argumenta que los medios de comunicación tradicionales, especialmente aquellos alineados con la izquierda liberal, jugaron un papel clave en la normalización y ocultamiento de la crisis humanitaria en Gaza durante los primeros meses del conflicto.

La tesis central del libro

Johnson se centra en el período comprendido entre octubre de 2023 y octubre de 2024, un año marcado por lo que él denomina como la «codificación» del genocidio en Gaza. Según su análisis, los medios de comunicación —definidos en el libro como aquellos de corte liberal o centro-izquierda, como CNN, The New York Times, MSNBC, The Atlantic o The Washington Post— tuvieron una responsabilidad crítica en:

  • Minimizar la gravedad de los hechos que ocurrían sobre el terreno.
  • Obscurecer las voces palestinas y las evidencias de violencia desproporcionada.
  • Diluir la indignación internacional ante las imágenes de civiles, especialmente niños, afectados por el conflicto.

El autor señala que, en las primeras semanas, hubo momentos clave en los que una cobertura más crítica podría haber detenido o al menos ralentizado la escalada de violencia. Sin embargo, la prensa optó por priorizar narrativas que justificaban la acción militar israelí, incluso cuando las imágenes en redes sociales —como Twitter o TikTok— mostraban una realidad muy distinta.

¿Por qué no incluir a Fox News o The Wall Street Journal?

Johnson aclara que su análisis se centra en los medios de comunicación de corte liberal o progresista, no en aquellos abiertamente hostiles a la causa palestina. Según él, publicaciones como Fox News o The Wall Street Journal no son un espacio de debate, ya que su postura es clara y no ocultan su desinterés por las necesidades humanitarias de los palestinos. En cambio, los medios liberales, que históricamente han apoyado a los demócratas, operan en un terreno más ambiguo y, por tanto, su influencia es más sutil y peligrosa.

«Escribimos para espacios controvertidos», afirma Johnson, «pero cuando se trata de Palestina, el debate no existe. Los medios liberales no cuestionan la narrativa dominante, sino que la refuerzan».

El papel de la administración Biden

El autor también destaca cómo la presidencia de Joe Biden añadió una capa adicional de complejidad. La necesidad de mantener el apoyo político a Israel, combinada con la presión de la opinión pública —especialmente a través de las redes sociales—, obligó a los medios a equilibrar su cobertura. Según Johnson, esto se tradujo en un lenguaje cuidadosamente seleccionado para evitar términos como «genocidio» o «limpieza étnica», incluso cuando las evidencias apuntaban en esa dirección.

«La administración Biden no podía permitirse que la indignación pública creciera demasiado», explica Johnson. «Los medios, al ser aliados naturales del Partido Demócrata, actuaron como un filtro para contener esa indignación».

Conclusión: ¿Qué queda por hacer?

Para Johnson, el libro no solo es un análisis del pasado, sino una llamada de atención sobre el futuro. «Si los medios no cambian su enfoque, seguiremos viendo cómo se repiten estas tragedias», advierte. El autor insta a los periodistas a cuestionar las narrativas oficiales y a dar voz a las víctimas, especialmente en contextos donde la información está altamente controlada.

«La prensa tiene el poder de exponer la verdad, pero también la responsabilidad de no convertirse en cómplice de la opresión»», concluye.