El Pentágono ha lanzado una señal clara a la industria de defensa estadounidense: es hora de fabricar. En una declaración escrita presentada ante el Comité de Servicios Armados de la Cámara de Representantes de EE.UU. antes de una audiencia sobre el presupuesto del Departamento de Defensa para el año fiscal 2027, el secretario de Defensa, Pete Hegseth, anunció que las Fuerzas Armadas planean adquirir «decenas o cientos» de armas de energía dirigida, como sistemas láser de alta potencia, en los próximos años.
Hegseth calificó esta demanda como el inicio de una «señal fuerte y constante» para la base industrial de defensa de EE.UU., que, tras años de producir solo «un número limitado de prototipos», ahora debe escalar su capacidad de fabricación para satisfacer las necesidades operativas reales.
En su declaración, Hegseth destacó los desafíos actuales:
- Falta de capacidad industrial: La base industrial de defensa no está preparada para producir armas de energía dirigida a gran escala.
- Vulnerabilidades en la cadena de suministro: Existen lagunas significativas en la fabricación y logística de estos sistemas.
- Procesos de adquisición lentos: Los procedimientos tradicionales obstaculizan la transición de prototipos a sistemas operativos.
Para superar estos obstáculos, el Pentágono propone:
- Reformar los procesos de adquisición y eliminar barreras burocráticas.
- Desarrollar nuevos conceptos operativos y programas de formación para integrar estas armas en las unidades militares.
- Crear infraestructuras de apoyo que permitan su despliegue efectivo en el campo de batalla.
El éxito de esta estrategia dependerá de la capacidad del Departamento de Defensa para superar la «inercia institucional» y adoptar un enfoque innovador en la guerra moderna. Aunque altos mandos militares han abogado por desplegar armas de energía dirigida a gran escala en 36 meses o instalar un láser en cada buque, Hegseth reconoció que el principal problema no es la tecnología, sino los mecanismos para llevarla al campo de operaciones.
La industria de defensa lleva años advirtiendo sobre estos retrasos. Un informe de enero de 2024 de la Asociación Nacional de la Industria de Defensa (NDIA), basado en entrevistas con expertos y actores clave del sector, reveló que la falta de demanda predecible frena las inversiones en capacidad de producción. Muchos proyectos prometedores mueren en el «valle de la muerte», la brecha entre la investigación y el desarrollo y la fase de adquisición.
El desafío ahora es claro: el Pentágono exige rapidez, pero la industria necesita garantías para escalar su producción. ¿Podrá la base industrial de defensa de EE.UU. responder a tiempo?