Jasmir Urbina, una solicitante de asilo nicaragüense que vivía legalmente en Nueva Orleans con su esposo, fue deportada tras caer en una estafa migratoria. Su caso refleja cómo la desesperación y el miedo generados por las redadas del gobierno de Donald Trump han abierto la puerta a defraudadores que prometen soluciones rápidas a cambio de miles de dólares.

Urbina, de 35 años, llegó a EE.UU. en 2022 y cumplía con los requisitos de su estatus migratorio, presentándose periódicamente ante las autoridades. Sin embargo, el anuncio de las llamadas "Operaciones de Barrido" por parte del gobierno de Trump en noviembre de 2025 aumentó su ansiedad. Días antes de su audiencia en la corte de inmigración, Urbina buscó ayuda en redes sociales y encontró un anuncio de Catholic Charities, una organización reconocida que ofrece asistencia legal a inmigrantes.

Tras contactar a la supuesta abogada Susan Millan a través de WhatsApp, Urbina compartió su situación. Millan, quien presentaba una imagen profesional con una foto de fondo que parecía una biblioteca, le aseguró que podía resolver su caso mediante una audiencia virtual con las autoridades migratorias. Para ganar su confianza, Millan mencionó detalles personales como tener un marido enfermo y dos hijos, además de su apoyo a la iglesia.

Urbina pagó casi 10.000 dólares a través de la aplicación Zelle, dinero que habían ahorrado para comprar su primera casa. Según sus registros financieros, Millan le pidió documentación adicional, como cinco referencias personales, a cambio de otro pago para gestionar su trámite. El 21 de noviembre de 2025, Urbina declaró ante un funcionario vestido con un uniforme verde, que parecía tener insignias gubernamentales, en una audiencia virtual de cinco minutos. Al día siguiente, Millan le notificó por WhatsApp que había ganado la residencia y que recibiría los documentos por correo.

Confiada, Urbina preguntó si debía asistir a su cita en la corte el 24 de noviembre. Millan le respondió: "No te preocupes, no es necesario". Sin embargo, al intentar contactarla al día siguiente, el chat de WhatsApp quedó en silencio. Tras dos días sin respuesta, Urbina sospechó que había sido engañada y escribió en un mensaje lleno de frustración: "Dios está con nosotros y lucha por sus hijos; hoy te has metido con la persona equivocada y pagarás por ello, cobardes". No existe registro de una abogada llamada Susan Millan.

El caso de Urbina es solo uno de los muchos fraudes migratorios que han proliferado en EE.UU. desde el inicio de las políticas de deportación masiva del gobierno de Trump. La combinación de miedo, desinformación y la urgencia por regularizar la situación migratoria ha convertido a los inmigrantes en blancos fáciles para estafadores que prometen soluciones rápidas y seguras.

Fuente: ProPublica