Reforma energética en marcha: el modelo que premia a las eléctricas en entredicho

El sistema regulatorio que durante décadas ha permitido a las empresas eléctricas operar como monopolios geográficos con retornos garantizados sobre sus inversiones está siendo cuestionado en dos de los estados más importantes de EE.UU. Tanto Nueva Jersey como Pensilvania avanzan hacia reformas profundas que podrían redefinir la planificación y financiación de la infraestructura eléctrica para más de 65 millones de personas.

Nueva Jersey: tarifas congeladas y revisión del modelo de negocio

La gobernadora de Nueva Jersey, Mikie Sherrill, hizo de la contención del precio de la electricidad un eje central de su campaña electoral de 2025. Los datos respaldan su preocupación: en los últimos cuatro años, el coste de la electricidad en el estado ha aumentado un 48%, mientras que la factura media mensual ha pasado de 83 a 130 dólares, según datos de Heatmap y el MIT Electricity Price Hub.

El primer día en el cargo, Sherrill firmó dos órdenes ejecutivas para cumplir su promesa. Una de ellas destinaba fondos a congelar las tarifas, mientras que la otra declaraba el estado de emergencia para agilizar la construcción de nueva generación eléctrica. Además, incluyó una revisión exhaustiva de los modelos de negocio de las eléctricas, encomendada a los reguladores estatales.

El Consejo de Servicios Públicos de Nueva Jersey (NJBPU) ha dado ahora un paso decisivo al anunciar que analizará si el actual sistema —centenario y que recompensa a las distribuidoras eléctricas por el gasto en infraestructura, incluso cuando existen alternativas más económicas— debe ser sustituido por un modelo basado en rendimiento, asequibilidad y estabilidad de costes a largo plazo.

En un comunicado emitido el miércoles, el NJBPU advirtió que esta revisión podría suponer la mayor reestructuración del sistema regulatorio en décadas. Christine Guhl-Savoy, presidenta del consejo, explicó en una audiencia que el sistema actual «genera incentivos estructurales para priorizar soluciones intensivas en capital, incluso cuando existen alternativas más baratas, como redes no convencionales o medidas de gestión de la demanda».

El coste de la ineficiencia: tarifas en alza

Guhl-Savoy vinculó este modelo con el aumento constante de las tarifas en Nueva Jersey. En el área de servicio de PSEG, una de las cuatro grandes distribuidoras del estado, las tarifas de distribución han pasado de 19,24 dólares mensuales en enero de 2020 a 21,84 dólares en abril de 2024. Las tarifas de transmisión, por su parte, han subido de unos 20 a más de 29 dólares al mes.

Críticos del modelo señalan que estos incrementos reflejan cómo las eléctricas priorizan inversiones en infraestructura para maximizar sus beneficios, amparadas en los retornos regulados que obtienen de los usuarios.

Un cambio de paradigma: ¿remuneración por resultados?

El nuevo enfoque que baraja el NJBPU introduciría un sistema en el que los proyectos energéticos serían sometidos a un escrutinio más riguroso, y las tarifas que pagan los usuarios dependerían, en parte, de que las eléctricas cumplan objetivos de servicio predefinidos. Bob Brabston, director ejecutivo del NJBPU, confirmó que la revisión también examinará los retornos regulados sobre el capital que reciben las empresas.

Este debate no es exclusivo de Nueva Jersey. El gobernador de Pensilvania, Josh Shapiro, escribió esta semana a las eléctricas del estado exigiendo que los retornos regulados sean «transparentes» y «justificables». Su postura refleja una tendencia creciente entre los reguladores para exigir mayor responsabilidad a las empresas energéticas en un contexto de precios elevados y crecimiento acelerado de la demanda, impulsado por el auge de los centros de datos.

«El sistema actual premia la inversión en infraestructura, incluso cuando existen alternativas más económicas. Esto explica en parte por qué las tarifas de distribución en Nueva Jersey han subido de forma constante en la última década».
— Christine Guhl-Savoy, presidenta del NJBPU

¿Hacia un modelo energético más eficiente?

Las reformas en Nueva Jersey y Pensilvania podrían sentar las bases para un cambio de paradigma en la regulación energética de EE.UU. Si prosperan, se priorizarían soluciones más económicas y sostenibles, reduciendo la dependencia de grandes inversiones en infraestructura y trasladando el foco hacia la eficiencia y la gestión inteligente de la demanda.

El proceso de revisión en Nueva Jersey está en sus primeras fases, pero el anuncio del NJBPU deja claro que el objetivo es ambicioso: reestructurar un sistema que, durante más de un siglo, ha beneficiado a las eléctricas a costa de los consumidores.