Microsoft apuesta por incentivos voluntarios para reducir su plantilla

Microsoft no ha anunciado una nueva ronda de despidos masivos, pero sí planea ofrecer compra de voluntades a un 7% de su plantilla en Estados Unidos antes de junio. Esta estrategia permite a la compañía reducir su fuerza laboral sin recurrir a despidos forzosos, al tiempo que recorta costes operativos.

Los empleados que acepten la oferta perderán su empleo, pero recibirán una compensación económica significativa. Estos programas suelen dirigirse a trabajadores cercanos a la jubilación. La medida responde a la necesidad de destinar más recursos a la expansión de centros de datos para el entrenamiento de modelos de inteligencia artificial.

Meta recorta un 10% de su plantilla con despidos forzosos

Meta ha comunicado a sus empleados que despedirá a unos 8.000 trabajadores (un 10% de su plantilla) el 20 de mayo, además de cancelar 6.000 puestos vacantes. La decisión forma parte de un plan para optimizar costes y compensar su inversión de 135.000 millones de dólares en infraestructura de IA, que incluye la construcción de grandes centros de datos.

Nike recorta 1.400 empleos, principalmente en tecnología

El gigante del calzado y la moda Nike ha anunciado el despido de 1.400 empleados (un 2% de su plantilla global), la mayoría en puestos tecnológicos. A diferencia de otras empresas, Nike no vincula estos recortes a la inteligencia artificial, sino a su estrategia "Win Now", que busca modernizar su cadena de suministro y reestructurar su división tecnológica. Los despidos afectarán a empleados en todo el mundo, incluyendo América del Norte.

Snap recorta un 16% de su plantilla global

Snap Inc., matriz de Snapchat, ha anunciado la eliminación del 16% de sus puestos de trabajo a nivel global, lo que equivale a unos 1.000 empleos, además de dejar vacantes 300 posiciones. Esta decisión se enmarca en una estrategia de ajuste tras años de expansión acelerada y en un contexto de presión por mejorar la rentabilidad.

Contexto: ¿Por qué estos despidos?

Las empresas tecnológicas están priorizando la inversión en infraestructura de IA y centros de datos, lo que ha llevado a un reajuste en sus estructuras laborales. Mientras algunas optan por incentivos voluntarios, otras aplican recortes forzosos para reducir costes y mejorar la eficiencia operativa. Abril de 2026 marca un nuevo capítulo en la reestructuración del sector, con implicaciones globales para el empleo tecnológico.