El logo de Paramount en la torre de agua de sus estudios en Los Ángeles, California, el 8 de diciembre de 2025. (Mario Tama/Getty Images)
El acuerdo entre Paramount Global y Warner Bros. Discovery, valorado en 111.000 millones de dólares, ha reavivado el debate sobre la influencia de capitales extranjeros en la industria mediática estadounidense. Aunque la transacción cuenta con el respaldo de fondos soberanos de Oriente Medio, su estructura financiera podría atraer la atención del Comité de Inversión Extranjera en EE.UU. (CFIUS), según advierten expertos y legisladores.
En su informe anual de 2025 ante la SEC, Paramount argumentó que no es necesario un examen del CFIUS por dos motivos principales: primero, porque Tencent ya no será socio financiero en la operación, y segundo, porque los fondos soberanos no tendrán roles de gobernanza en la nueva entidad. Sin embargo, esta justificación ha generado controversia.
Tencent, una empresa china con vínculos con el Partido Comunista de China (PCCh) y designada por el Departamento de Defensa de EE.UU. como "Compañía Militar China", fue un inversor inicial en Skydance —la empresa de David Ellison que se fusionó con Paramount el año pasado—. Aunque Tencent redujo su participación al 5% tras la fusión, su presencia pasiva sigue siendo un punto de preocupación.
En una carta dirigida al CFIUS, los senadores Elizabeth Warren y Cory Booker cuestionaron la estrategia de Tencent para evitar el escrutinio regulatorio:
"El hecho de que Tencent se haya retirado y luego reingresado con una inversión menor no elimina la pregunta del CFIUS; la subraya. Este patrón de entrada y salida, diseñado para mantenerse por debajo del umbral de revisión, podría ser evidencia de un intento deliberado de evadir el control".
La retirada de Tencent como socio financiero principal fue anunciada como un gesto para facilitar la aprobación del acuerdo. No obstante, su historial como inversor en Skydance —y su posible influencia en el contenido de medios como CNN o CBS— plantea interrogantes sobre la transparencia y los intereses geopolíticos detrás de la operación.
Mientras Paramount asegura que los fondos soberanos no tendrán poder de decisión, críticos señalan que la estructura del acuerdo sigue siendo opaca. La participación de entidades vinculadas a gobiernos extranjeros, especialmente aquellos con tensiones geopolíticas con EE.UU., añade complejidad a un proceso que ya enfrenta escrutinio por su impacto en la competencia y la independencia editorial.
El CFIUS, encargado de evaluar riesgos de seguridad nacional en inversiones extranjeras, aún no ha confirmado si revisará el acuerdo. Sin embargo, la presión política y mediática podría acelerar su intervención, especialmente tras las advertencias de legisladores sobre posibles estrategias para eludir regulaciones.