En agosto de 2024, mientras internet criticaba el nuevo logo de Cracker Barrel, algo insólito ocurría en Steak ’n Shake. Durante una semana, la cuenta oficial de la cadena en X (antes Twitter) no promocionó ni un solo producto. En su lugar, atacó directamente a Cracker Barrel por su gestión deficiente y la destrucción de valor para los accionistas, junto con otras quejas financieras.

La ofensiva incluyó la venta de gorras rojas estilo MAGA con el lema "Fire Cracker Barrel CEO" y la colocación de vallas publicitarias cerca de la sede de Cracker Barrel en Nashville, repitiendo el mismo mensaje. Semanas después, la cadena de restaurantes cedió: el logo fue revertido y el escándalo en redes se apagó. Pero Steak ’n Shake no detuvo su campaña. Durante meses, incluso hasta 2026, la cuenta continuó criticando el encogimiento de las porciones, la caída del tráfico de clientes, el uso de microondas y el supuesto uso de bizcochos de días anteriores, además de señalar una caída del 85% en su valor bursátil.

Lo más llamativo fue la reacción de los usuarios: muchos de ellos, inversores en criptomonedas, celebraban las publicaciones con mensajes a favor del Bitcoin. ¿Qué estaba pasando realmente? La respuesta llegó pronto: detrás de todo estaba Sardar Biglari, el CEO de Steak ’n Shake y uno de los inversores activistas más controvertidos del sector.

Biglari: el estratega que usa las cadenas de comida rápida como arma

Con 48 años, Biglari ha revolucionado el mundo de la restauración con tácticas poco convencionales. A diferencia de otros inversores, que suelen operar a través de fondos o holdings, él ha convertido Steak ’n Shake en su megáfono público para presionar a competidores como Cracker Barrel. Su objetivo: forzar cambios en la gestión o, en última instancia, expulsar a los CEOs que considera ineficaces.

Esta estrategia no es nueva para él. En el pasado, Biglari ha luchado por el control de empresas mediante su holding Biglari Capital. Sin embargo, en 2025 dio un paso más allá: convirtió Steak ’n Shake en la cara visible de su batalla contra Cracker Barrel, una de sus campañas más mediáticas. Pero no fue la única. Durante el último año, ha presionado a otras cadenas:

  • Jack in the Box: Forzó a su consejo de administración a activar una "píldora envenenada" (un mecanismo para evitar adquisiciones hostiles), en medio de una crisis de salidas en la alta dirección desde 2020.
  • El Pollo Loco: La cadena ha recibido ofertas de fondos de capital privado, pero Biglari ha logrado que su consejo explore alternativas para evitar su influencia.

Cracker Barrel, por su parte, ya había activado su propia "píldora envenenada" en 2011 para frenar a Biglari, y lo ha hecho en tres ocasiones desde entonces. Según la compañía, defenderse de sus campañas ha costado a los accionistas 31 millones de dólares.

¿Quién es Sardar Biglari y por qué genera tanto rechazo?

Biglari no encaja en el molde de los líderes de cadenas como Chick-fil-A, In-N-Out o Starbucks, con fundadores carismáticos y legados intocables. Tampoco es un ejecutivo anónimo de fondos de capital privado como Roark Capital, que controla marcas como Subway, Dunkin’ o Sonic. Él es algo distinto: un inversor que usa el dinero de su propia cadena para comprar participaciones en rivales y exigir cambios desde dentro.

Su estilo no pasa desapercibido. John Gordon, analista y fundador de Pacific Management Consulting Group, lo describe así:

"Es considerado muy extraño por la mayoría de los profesionales del sector. No sigue las reglas del juego y eso genera rechazo."

Por su parte, John Hamburger, presidente de Franchise Times Corp., añade:

"La gente del sector lo ve como un intruso. No es un empresario tradicional, sino un activista que usa tácticas agresivas para imponer su visión."

Biglari no solo desafía a las cadenas, sino también a los inversores tradicionales. Su enfoque, que combina finanzas, marketing agresivo y presión mediática, ha redefinido las reglas de la batalla por el control en la restauración. Mientras algunos lo ven como un reformador que expone ineficiencias, otros lo consideran un mercenario corporativo que prioriza sus intereses sobre la estabilidad de las empresas.

Lo cierto es que, con Steak ’n Shake como su caballo de Troya, Biglari ha demostrado que en el mundo de la comida rápida, el tablero de juego ha cambiado para siempre.