Un tribunal de apelaciones de Maryland ha confirmado que no existe ninguna norma que impida a un progenitor transgénero ejercer como figura de desempate en decisiones sobre la identidad de género de su hijo, en el marco de una disputa por la custodia. La sentencia, emitida por el Tribunal de Apelaciones de Maryland, respalda la decisión de un tribunal inferior que otorgó a Blair Abelle-Kiser —progenitor transgénero— la autoridad de desempate en cuestiones legales de custodia compartida.
El caso, Turner v. Abelle-Kiser, gira en torno a la custodia de Z, menor de edad, cuyos progenitores, AshLee Smith Turner (cisgénero) y Blair Abelle-Kiser (transgénero), se divorciaron en 2022. Tras el divorcio, el tribunal de primera instancia estableció una custodia física compartida y una custodia legal conjunta con autoridad de desempate para Abelle-Kiser.
Turner impugnó esta decisión, argumentando que la autoridad de desempate de Abelle-Kiser en temas de identidad de género era un abuso de discrecionalidad judicial. Según su defensa, permitir que un progenitor transgénero tome decisiones en este ámbito podría influir negativamente en el desarrollo del menor. Sin embargo, el tribunal de apelaciones rechazó este argumento, subrayando que el interés superior del menor debe ser la prioridad en cualquier caso de custodia.
La custodia legal y el interés superior del menor
La custodia legal otorga a los progenitores la capacidad de tomar decisiones a largo plazo sobre aspectos fundamentales en la vida del menor, como la educación, la salud y otros asuntos de importancia. En este caso, el tribunal consideró que separar las decisiones sobre identidad de género del resto de la estructura de custodia carecía de fundamento legal.
El tribunal de apelaciones analizó las pruebas presentadas, incluyendo testimonios de ambos progenitores, sus parejas actuales y el informe de un evaluador judicial. Aunque Turner basó su apelación principalmente en este informe, el tribunal determinó que el juez de primera instancia actuó dentro de sus facultades al valorar las pruebas según su criterio. El informe, de hecho, no presentaba conclusiones tan unilaterales como para invalidar la decisión.
Además, el evaluador judicial entrevistó a varios terapeutas que trataban a Z, concluyendo que el menor había tomado la decisión de explorar su identidad de género de forma independiente. El tribunal también destacó que el plan de custodia establecido fomentaba la colaboración entre los progenitores para abordar las decisiones futuras que Z pudiera necesitar.
«En cualquier caso de custodia, el interés superior del menor es la máxima prioridad. La corte no incurrió en abuso de discrecionalidad al no separar las decisiones sobre identidad de género del resto de la estructura de custodia».
Implicaciones de la sentencia
Esta decisión sienta un precedente importante en casos de custodia donde uno de los progenitores es transgénero. El tribunal ha dejado claro que la identidad de género de un progenitor no puede ser utilizada como base para limitar su participación en las decisiones sobre el menor, siempre que se garantice el bienestar del niño.
Los expertos en derecho de familia señalan que esta sentencia refuerza la protección de los derechos de los progenitores transgénero y subraya la importancia de evaluar cada caso de custodia de manera individualizada, sin prejuicios.