El secretario de Defensa de EE.UU., Pete Hegseth, ha justificado su intención de sancionar al senador Mark Kelly (demócrata por Arizona) por criticar sus políticas, argumentando que los militares retirados como él están sujetos a restricciones de libertad de expresión debido a su vínculo continuado con las fuerzas armadas.

Esta postura, basada en una interpretación cuestionable de una sentencia de 1974, ha sido denunciada por la Foundation for Individual Rights and Expression (FIRE) como un intento de crear una excepción peligrosa al Primera Enmienda.

El caso Parker vs. Levy: ¿Un precedente mal aplicado?

Hegseth fundamenta su argumento en la sentencia del Tribunal Supremo Parker v. Levy, un caso de 1974 que involucraba a un capitán del Ejército en servicio activo que instó a los soldados a desobedecer órdenes de despliegue durante la Guerra de Vietnam. Sin embargo, la FIRE señala que este precedente es totalmente inaplicable a militares retirados como Kelly.

En un escrito presentado ante el Tribunal de Apelaciones del Circuito de D.C., la organización advierte que extender las restricciones de Parker a retirados crearía un nuevo y peligroso precedente, capaz de justificar la censura de otros exfuncionarios y afectar gravemente el debate político.

Las críticas de Kelly que desencadenaron la polémica

La disputa entre Hegseth y Kelly se remonta a un vídeo publicado el pasado 18 de noviembre, en el que el senador y otros cinco legisladores demócratas recordaron al personal militar su deber de rechazar órdenes ilegales. Aunque el vídeo no mencionaba órdenes específicas, fue difundido en un contexto de tensiones por los despliegues militares internos de Donald Trump y su campaña contra presuntos narcotraficantes, ambas criticadas por Kelly.

Hegseth respondió con una carta de censura el 5 de enero, en la que acusó a Kelly de conductas «prejudiciales para la buena orden y disciplina» en las fuerzas armadas. Entre los comentarios que motivaron esta acción, Hegseth destacó:

  • La defensa del vídeo por parte de Kelly.
  • Su afirmación de que el principio legal que respaldaba el vídeo era «incuestionable».
  • Su compromiso de «defender siempre la Constitución».
  • Su declaración de que «la intimidación no funcionaría» para silenciarlo.

Además, Hegseth se mostró indignado por las críticas de Kelly a los bombardeos con misiles del Pentágono contra embarcaciones sospechosas de tráfico de drogas, que el secretario interpretó como una acusación de crímenes de guerra. También reprochó a Kelly por cuestionar los despidos de altos mandos militares por parte de Hegseth y su entorno de «sí, hombres».

¿Una amenaza a la seguridad nacional o un abuso de poder?

Según Hegseth, los comentarios de Kelly representan una amenaza intolerable para la seguridad nacional, ya que, en su opinión, socavan la disciplina militar. Como consecuencia, amenazó con reducir su rango y pensión de retiro, advirtiendo que podría enfrentarse a acciones administrativas o incluso penales si continuaba con sus críticas.

Sin embargo, la FIRE subraya que el gobierno no defiende estas acciones bajo las normas ordinarias de la Primera Enmienda, ni alega que el discurso de Kelly encaje en alguna categoría de expresión no protegida. En su lugar, el Ejecutivo sostiene que, al no haber recibido Kelly una baja formal del servicio, mantiene un vínculo suficiente con las fuerzas armadas como para justificar la censura de sus declaraciones, algo que, según la organización, no tiene base constitucional.

En definitiva, el caso plantea una cuestión fundamental: ¿Puede el Pentágono imponer restricciones de libertad de expresión a quienes ya no están en activo, sentando así un precedente que podría extenderse a otros exfuncionarios? La respuesta, según expertos en derechos civiles, podría redefinir los límites de la censura en la esfera pública.

Fuente: Reason