El Gobierno de Estados Unidos ha dado un paso histórico en la política sobre drogas. Esta mañana, el fiscal general en funciones, Todd Blanche, firmó una orden para reclasificar la marihuana aprobada por la FDA y con licencia estatal, pasando del Schedule I —la clasificación más restrictiva— al Schedule III, menos severo.
La decisión, impulsada por la administración del presidente Donald Trump, cumple con su promesa de mejorar el sistema sanitario estadounidense. Según Blanche, la medida permitirá:
- Reclasificar de inmediato la marihuana aprobada por la FDA y con licencia estatal del Schedule I al Schedule III.
- Facilitar el acceso a la marihuana para investigadores financiados con fondos federales.
- Permitir que las empresas con licencia estatal puedan acceder a desgravaciones fiscales federales.
Aunque la orden no legaliza la marihuana, representa un avance en el reconocimiento de sus posibles beneficios terapéuticos. Como señaló el analista Jacob Sullum en diciembre, esta medida reconoce que «el Gobierno federal ha exagerado los riesgos de la marihuana e ignorado sus beneficios durante medio siglo». Sin embargo, advirtió que la reclasificación no resuelve el conflicto entre la prohibición federal y las leyes estatales que permiten su uso médico o recreativo.
Spirit Airlines al borde de un rescate millonario del Gobierno de Trump
Mientras se debate la reclasificación de la marihuana, la administración Trump estudia un polémico rescate de 500 millones de dólares para la aerolínea de bajo coste Spirit Airlines. Según Politico, el Gobierno y la compañía están en «conversaciones avanzadas» para que el Estado adquiera hasta el 90% de sus acciones.
Aunque la Casa Blanca no ha confirmado oficialmente el acuerdo, un portavoz argumentó que Spirit estaría en una situación financiera más sólida si la administración Biden no hubiera bloqueado su fusión con JetBlue. Sin embargo, expertos como Gary Leff, de View From the Wing, consideran que este rescate sería ilegal y perjudicial. «Un rescate convierte a Spirit en una aerolínea de precios altos. Pagarás más por sus vuelos, ya uses la compañía o no», advirtió.
Marc Scribner, experto en políticas de transporte de la Reason Foundation, añadió que convertir aerolíneas de bajo coste en subsidiarias estatales «destruiría la competencia en el sector aéreo». El modelo de aerolíneas low-cost (LCC/ULCC) es más sensible a las fluctuaciones del mercado, y su flexibilidad es clave para mantener precios competitivos.