Un SUV que cambió la industria
Durante los últimos meses, esta serie se ha centrado en modelos importados y vehículos de GM y Chrysler. Sin embargo, hoy es el turno de rendir homenaje a un icónico modelo de Ford: el Explorer de primera generación, encontrado en un desguace de Colorado. Este vehículo, fabricado entre 1991 y 1994, no solo fue uno de los SUV más vendidos de su época, sino que también sentó las bases del mercado actual de todoterrenos.
Orígenes y legado del Explorer
Aunque el nombre Explorer ya se había utilizado en décadas anteriores como paquete de equipamiento para las pickups F-Series, el modelo de 1991-1994 fue el primero en ser un SUV independiente. Con más de un millón de unidades vendidas en Estados Unidos, este vehículo se convirtió en un referente. Hoy, aunque aún es posible encontrar ejemplares en desguaces del oeste del país, en otras regiones han desaparecido por la corrosión.
Este Explorer es el primero de su tipo en aparecer en la serie Junkyard Find de TTAC. No obstante, en 2019 ya se había hablado de un Mazda Navajo de 1994, una versión con distintivos de Mazda del mismo modelo, que permitió a los concesionarios de la marca vender un SUV hasta que el Tribute estuviera disponible.
Los tres SUV que transformaron el mercado
La popularización de los SUV en el mercado estadounidense se debe, en gran parte, a tres modelos clave de los años 80 y 90:
- Jeep XJ Cherokee (1984): El primer SUV moderno con chasis monocasco y suspensión similar a la de un turismo.
- Ford Explorer UN46 (1991): Un SUV basado en el chasis de una pickup, pero con versión de cuatro puertas.
- Jeep ZJ Grand Cherokee (1993): Combinó la robustez de un vehículo todo terreno con el confort de un coche.
A finales de siglo, todos los fabricantes de automóviles en Norteamérica (y pronto en el mundo) comprendieron que debían ofrecer una línea completa de SUV o quedarse fuera del mercado. El Explorer, junto al Cherokee y al Grand Cherokee, fue clave en este cambio.
Diseño y mecánica: un SUV con alma de pickup
El primer Explorer no era un coche con aspecto de SUV, sino una pickup ampliada. Basado en el chasis de la Ford Ranger y con la suspensión Twin I-Beam heredada de la F-Series, este vehículo ofrecía robustez y capacidad off-road. Su mayor innovación fue la opción de carrocería de cuatro puertas, algo poco común en los SUV de la época.
En cuanto a motorización, el Explorer de primera generación solo ofrecía un motor: el V6 de 4.0 litros y árbol de levas en cabeza, conocido como "Cologne". Este propulsor, disponible en versiones de 155 CV (1991-1992) y 160 CV (1993-1994), era suficiente para la época, aunque quedaba por detrás del V8 de 5.2 litros (318 pulgadas cúbicas) que ofrecía el Grand Cherokee en 1993.
La transmisión base era una manual de cinco velocidades, incluso en la versión Eddie Bauer, un equipamiento que se mantuvo hasta 2002. Sin embargo, la mayoría de los compradores optaban por la automática de cinco velocidades, más cómoda y eficiente para el uso diario.
Un clásico que sigue vivo
Aunque el consumo de combustible y la evolución hacia vehículos más eficientes han dejado atrás a estos primeros SUV, el Explorer de 1993 sigue siendo un símbolo de una era en la que los todoterrenos comenzaron a dominar las carreteras. Su influencia perdura en cada SUV que circula hoy en día, desde los compactos urbanos hasta los grandes vehículos familiares.
"El Explorer no solo fue un éxito comercial, sino que redefinió lo que los consumidores esperaban de un SUV: espacio, versatilidad y, sobre todo, la sensación de conducir un vehículo robusto y capaz."
¿Por qué este Explorer es especial?
Este modelo en concreto, encontrado en un desguace de Colorado, representa más que un simple vehículo abandonado. Es un testimonio de cómo el Explorer ayudó a popularizar los SUV en Estados Unidos y cómo, décadas después, sigue siendo recordado como uno de los modelos más influyentes de la industria automotriz.