Los sistemas de frenado tradicionales dependen de fluidos hidráulicos para funcionar, pero la evolución hacia vehículos híbridos y eléctricos está cambiando este paradigma. Según BMW, los conductores de coches eléctricos actuales rara vez activan sus sistemas de frenado mecánico, ya que los motores eléctricos asumen la mayor parte de la deceleración. Esto no solo mejora la eficiencia, sino que reduce el desgaste de componentes como pastillas y discos de freno.

Brembo da un paso más con su innovador sistema Sensify, que elimina por completo los frenos hidráulicos y se basa exclusivamente en tecnología brake-by-wire y motores eléctricos. Este avance representa un salto hacia una nueva era en la que los sistemas de frenado serán definidos por software, adaptándose a arquitecturas vehiculares avanzadas, desde asistentes de conducción hasta aplicaciones de autonomía total.

Según el comunicado de Brembo, Sensify está diseñado como una solución escalable y versátil, compatible tanto con plataformas dedicadas como con sistemas existentes, incluso como complemento en paquetes de ADAS (sistemas avanzados de asistencia al conductor). La empresa destaca su capacidad para integrarse en diferentes arquitecturas vehiculares, desde vehículos con conducción asistida hasta los completamente autónomos.

Aunque el anuncio no detalla cómo se implementan los sistemas de seguridad o redundancia del Sensify, se espera que más información surja una vez que los primeros coches equipados con esta tecnología comiencen a fabricarse en serie. Según un portavoz de Brembo, "la producción en serie ya ha comenzado para un fabricante global de vehículos líderes", aunque se mantiene en secreto el nombre del cliente debido a acuerdos de confidencialidad.

Este avance confirma que Brembo está preparada para colaborar con más fabricantes en el futuro cercano. La industria automotriz avanza rápidamente hacia soluciones más eficientes y sostenibles, y Sensify se posiciona como un referente en la transición hacia sistemas de frenado 100% electrónicos.

Fuente: The Drive