El Tribunal Supremo legitima el gerrymandering partidista
El Tribunal Supremo de EE.UU. ha dictaminado que la manipulación de los distritos electorales por motivos partidistas no puede ser impugnada legalmente, incluso cuando limita la representación de minorías. Esta decisión, tomada el pasado miércoles, allana el camino para que los partidos políticos rediseñen los mapas electorales a su conveniencia, reduciendo drásticamente el número de distritos competitivos en las elecciones de 2026.
Menos competencia, más poder en las primarias
Según el analista político Robert Boatright, profesor de la Universidad de Clark, "las elecciones ya no reflejan el sentir real de la ciudadanía". La falta de competencia en los comicios generales desplaza el foco hacia las primarias, donde los candidatos más radicales de cada partido ganan ventaja. "La verdadera batalla ya no es en noviembre, sino en las primarias", señala Boatright.
Nick Troiano, director ejecutivo de Unite America, una organización de reforma electoral, advierte: "Estas serán las elecciones menos competitivas de nuestra vida". Troiano compara la situación con un incendio: "Ambos partidos encienden el fuego con el gerrymandering, y el resultado es que todo se quema".
Datos que confirman el declive de la competencia
El informe del Cook Political Report, una organización no partidista, revela una tendencia preocupante:
- En 2024, solo 16 de los 435 escaños de la Cámara de Representantes se consideran "en disputa" (toss-up), frente a los 36 de 2022.
- En 2024, 14 escaños favorecen a los demócratas y 2 a los republicanos, mientras que en 2022 había 28 y 8, respectivamente.
Según Unite America, más de 400 escaños ya están "decididos" meses antes de las elecciones de mitad de mandato. Incluso si los ajustes en los distritos electorales no benefician a ningún partido en particular, el resultado será el mismo: menos competencia en noviembre.
Consecuencias para los votantes y los candidatos
Dave Wasserman, editor senior del Cook Political Report y experto en elecciones, explica que, incluso con un cambio de tendencia partidista, ganar 20 escaños hoy equivale a lo que antes requería 40 o 50. "Cuando las elecciones generales son menos disputadas, las primarias se vuelven más agresivas", señala.
Esta dinámica pone en apuros a los "candidatos pragmáticos", que deben adaptar su discurso para satisfacer a las bases más radicales de su partido. Además, la falta de competencia en los distritos seguros abre la puerta a grupos de interés bien financiados, que pueden influir en la elección de candidatos que, aunque representen al partido, no cuenten con el apoyo mayoritario del distrito.
"En un distrito seguro, los votantes terminan eligiendo a un candidato de su partido, pero no necesariamente a alguien con amplio respaldo en la comunidad o que no esté vinculado a intereses especiales". — Robert Boatright, profesor de Ciencias Políticas en la Universidad de Clark
Impacto en la participación electoral
Kareem Crayton, vicepresidente del Brennan Center en Washington D.C., advierte que la falta de competencia puede reducir la participación electoral. "Las elecciones competitivas suelen registrar mayores tasas de participación", explica. Para contrarrestar este problema, organizaciones como Unite America abogan por reformar el sistema de primarias, inspirándose en modelos como los de Washington, California o Alaska, donde todos los candidatos compiten en una sola votación.
Actualmente, 17 estados mantienen primarias cerradas o parcialmente cerradas, según la National Conference of State Legislatures.
¿Qué dice el Tribunal Supremo?
El fallo del Tribunal Supremo, escrito por el juez Samuel Alito, establece que la Ley de Derechos Electorales no puede interferir en la prerrogativa de los estados para dibujar distritos electorales basándose en factores no raciales, incluyendo la ventaja partidista. Esta decisión consolida el poder de los partidos para manipular los mapas electorales sin temor a represalias legales, incluso si eso limita la representación de las minorías.
Los expertos coinciden en que este veredicto acelerará la tendencia hacia un sistema político más polarizado y menos representativo, donde el verdadero poder se concentra en las primarias y en los grupos de interés.