El estreno del biopic Michael, que recrea la vida del difunto Rey del Pop, ha batido récords de taquilla en su primer fin de semana. La película, que celebra el legado musical de Michael Jackson, llega en un momento en el que persisten las acusaciones de abuso sexual contra el artista, fallecido en 2009.
Tras el impacto del documental Leaving Neverland (2019), que relató los testimonios de dos hombres que acusaron a Jackson de abusos, parecía que su figura quedaría marcada para siempre. Marcas retiraron su música de campañas publicitarias y series como Los Simpson eliminaron episodios en los que aparecía. Sin embargo, la situación ha cambiado: el documental fue retirado de HBO tras una maniobra legal de su patrimonio, y Michael se ha convertido en un éxito comercial.
¿El público está dispuesto a dejar atrás las acusaciones?
El éxito de la película sugiere que muchos espectadores están dispuestos a separar el arte del artista. Algunas críticas en plataformas como Rotten Tomatoes reflejan esta postura:
«Olvídense de lo que digan los críticos profesionales; esta película se equivoca por completo. Si quieres experimentar la magia del Rey del Pop, esta película lo logra».
Otros defensores de Jackson argumentan que el artista era inocente. En redes sociales como TikTok, abundan vídeos que analizan el caso y preguntan: «¿Culpable o inocente?», con una mayoría de usuarios inclinándose por la segunda opción. Frases como «El mundo le debe una disculpa a Michael» se repiten con frecuencia.
El debate sobre el racismo y la justicia
Algunos defensores, incluido el director de la película Antoine Fuqua, sostienen que Jackson fue víctima de un sistema judicial racista que buscaba destruir a un hombre negro exitoso. Fuqua declaró a The New Yorker que una versión inicial del filme mostraba a Jackson siendo maltratado por la policía durante las investigaciones, «desnudado, tratado como un animal, como un monstruo», aunque esta escena fue eliminada por motivos legales.
Fuqua también expresó dudas sobre las intenciones de los padres de los acusadores y admitió no saber si las acusaciones eran ciertas. «Puede sonar como una excusa, pero muchos no entienden lo difícil que es para las generaciones mayores reconciliar el pasado —el miedo a que la sociedad destruya a otro buen hombre negro— con la realidad de que estos hombres podrían haber sido, o fueron, perjudiciales», escribió Nadira Goffe en Slate.
El debate sigue abierto: ¿debe el público separar el legado artístico de las controversias personales? El éxito de Michael parece indicar que, para muchos, la respuesta es sí.