Una exagente de la policía del Capitolio, Shauni Kerkhoff, ha presentado una demanda contra el FBI tras un allanamiento en su domicilio ocurrido en noviembre de 2025. El operativo, que incluyó perros detectores de explosivos, agentes con equipo táctico y un helicóptero, fue desencadenado por un artículo publicado por el medio conservador The Blaze.

El artículo, ahora retirado, acusaba a Kerkhoff de ser la persona que colocó las bombas durante el asalto al Capitolio del 6 de enero de 2021. La supuesta prueba se basaba en un análisis de marcha, una técnica cuestionada que comparaba el modo de caminar de Kerkhoff con el del supuesto autor del atentado.

El origen de la polémica

Según la demanda, el periodista Steve Baker, de The Blaze, compartió sus conclusiones con colaboradores de la entonces directora de Inteligencia Nacional, Tulsi Gabbard. El informe sugería similitudes entre la forma de caminar de Kerkhoff y la del autor de los atentados. Gabbard ordenó redactar un memorando que identificaba a Kerkhoff como posible sospechosa, según informó CBS News.

Dos días antes de la publicación del artículo, el 6 de noviembre de 2025, Kerkhoff —que había dejado su puesto en la policía del Capitolio para trabajar en seguridad en la CIA— fue citada a una reunión con dos agentes del FBI. Estos le informaron que estaban investigando rumores en línea sobre su posible implicación en los atentados. Kerkhoff alega en la demanda que fue puesta en licencia administrativa en la CIA y que los agentes le pidieron permiso para registrar su casa en busca de un par de zapatos que, según la teoría, coincidían con los del autor.

Kerkhoff afirma que ella y su pareja no dieron permiso para el registro, pero aceptaron reunirse con los agentes en el domicilio.

El allanamiento: caos y confusión

Según la demanda, al llegar a su casa, Kerkhoff se encontró con una caravana de vehículos del FBI que incluía un camión de desactivación de explosivos y un helicóptero sobrevolando la zona. Agentes con equipo táctico y armas en mano irrumpieron en la vivienda, acompañados de perros detectores de explosivos. Kerkhoff alega que los agentes revolvieron cajones, esparcieron sus pertenencias por el suelo y registraron la casa de arriba abajo.

«De pronto, a la señora Kerkhoff se le ocurrió que no solo buscaban un par de zapatos», señala el texto de la demanda.

En un momento dado, Kerkhoff afirma que preguntó a un agente de alto rango si estaba siendo considerada como sospechosa. Según la demanda, el agente respondió que no podía confirmarlo, pero que el FBI estaba actuando bajo la premisa de que ella era la persona buscada.

Consecuencias y demandas

Kerkhoff, que había testificado en juicios contra algunos de los participantes en el asalto al Capitolio, niega cualquier vínculo con los atentados. En su demanda, exige una indemnización por daños y perjuicios y acusa al FBI de actuar bajo la influencia de teorías conspirativas, incluso a los más altos niveles de la agencia.

El caso pone de manifiesto cómo las teorías conspirativas pueden influir en las acciones de las instituciones, incluso cuando carecen de fundamento. La demanda también subraya los riesgos de basar investigaciones oficiales en métodos no científicos, como el análisis de marcha, que carece de validez forense reconocida.