Las startups de IA recurren a métricas engañosas para conseguir financiación

Miles de startups de inteligencia artificial compiten ferozmente por atraer la atención de los fondos de capital riesgo (VC) para hacerse con una parte del cada vez más atractivo mercado empresarial. Sin embargo, según Scott Stevenson, fundador y CEO de Spellbook —una startup de IA legal—, muchas están distorsionando sus ingresos reales para lograrlo.

En un tuit viral publicado esta semana, Stevenson denunció que numerosas empresas emergentes de IA están perpetuando un «gran fraude» en la forma en que reportan sus métricas financieras. Su mensaje ha reavivado el debate sobre la transparencia en el sector tecnológico.

¿Qué métrica están manipulando?

Stevenson se centra en el ARR (Annual Recurring Revenue o Ingresos Recurrentes Anuales), una métrica clave en el mundo de las startups. El ARR se calcula anualizando los ingresos recurrentes por suscripciones, proyectando los ingresos mensuales actuales a un año completo. Por ejemplo, si una empresa factura 1 millón de dólares en enero, su ARR sería de 12 millones, asumiendo que ese ritmo se mantendrá.

Sin embargo, Stevenson advierte que algunas startups están utilizando una variante conocida como CARR (Contracted Annual Recurring Revenue o Ingresos Recurrentes Anuales Contratados), que incluye ingresos futuros no garantizados. Esta práctica distorsiona la realidad financiera, ya que el CARR puede llegar a ser entre 3 y 5 veces superior al ARR real.

¿Cómo se manipula el ARR?

El engaño puede adoptar varias formas:

  • Contratos con cláusulas de exclusión: Una startup cuenta un año completo de ingresos aunque el cliente pueda cancelar el servicio tras un mes.
  • Pilotos gratuitos: Se incluyen como ingresos reales los meses de «prueba gratuita» de tres meses.
  • Ingresos por funciones en desarrollo: Se contabilizan ingresos por meses en los que el cliente paga por una función que aún no está disponible.

Stevenson compartió en un podcast reciente que inversores ven estos casos con frecuencia en startups en fase inicial. «Recientemente hablé con un inversor que revisaba una empresa con un ARR de 1 millón de dólares, pero al analizar los detalles, descubrieron que todos los ingresos provenían de pilotos que aún no se habían convertido en clientes de pago», explicó.

¿Por qué se usa el CARR en lugar del ARR?

Aunque el CARR puede ser útil en sectores como la salud o la energía, donde los ingresos se generan gradualmente durante largos períodos, no debería confundirse con el ARR. Este último solo incluye ingresos por suscripciones facturables al cliente.

Stevenson señala que, en muchos casos, las empresas presentan el CARR como ARR en sus informes públicos para inflar sus cifras. «En las presentaciones para inversores, a veces el CARR y el ARR aparecen como métricas separadas, pero cuando se comunican a la prensa o al público, se usa el CARR y se denomina ARR para maximizar el impacto», afirma.

«La brecha entre estas métricas ha crecido de manera desproporcionada. En el 100% de los casos confirmados que conozco, la diferencia es de entre 3 y 5 veces». — Scott Stevenson, fundador de Spellbook

Consecuencias para el ecosistema

Esta práctica no solo engaña a los inversores, sino que también distorsiona la percepción del mercado. Grandes fondos de capital riesgo y medios de comunicación pueden verse influenciados por cifras infladas, lo que lleva a una asignación ineficiente de recursos.

Stevenson hace un llamamiento a la transparencia: «Es fundamental que las startups adopten métricas claras y precisas. El uso de ARR real, en lugar de CARR, ayudaría a construir un ecosistema más honesto y sostenible».

Mientras el sector de la IA sigue creciendo, la pregunta sigue en el aire: ¿hasta qué punto están dispuestas las startups a distorsionar la realidad para conseguir financiación?