El 5 de mayo de 1992, Estados Unidos marcó un hito histórico al ratificar la 27ª Enmienda de su Constitución, una norma que había sido propuesta originalmente en 1789 pero que tardó más de dos siglos en entrar en vigor.
Esta enmienda establece una restricción clave: ninguna ley que modifique la compensación económica de senadores y representantes podrá entrar en vigor hasta que se haya celebrado una elección de la Cámara de Representantes. En otras palabras, los congresistas no pueden aumentar sus propios sueldos sin antes someterse al escrutinio de los votantes.
La ratificación de esta enmienda fue el resultado de una campaña liderada por el estudiante universitario Gregory Watson, quien en 1982 escribió un trabajo académico argumentando a favor de su aprobación. Su esfuerzo, junto con el apoyo de activistas y legisladores, logró que la enmienda finalmente fuera adoptada por el número suficiente de estados.
La 27ª Enmienda es un ejemplo único en la historia constitucional estadounidense, ya que es la única enmienda que tardó más de 200 años en ser ratificada desde su propuesta inicial. Además, destaca por su enfoque en la transparencia y la rendición de cuentas de los cargos electos ante los ciudadanos.