Un informe reciente de Lending Tree, una plataforma de préstamos online, revela que el 48% de los hogares estadounidenses que recurrieron a servicios de 'compra ahora, paga después' (BNPL, por sus siglas en inglés) —como Affirm o Klarna— han retrasado sus pagos mensuales en el último año. Esta cifra supera el 41% registrado el año anterior y refleja una tendencia preocupante: las familias estadounidenses están cada vez más ahogadas por la deuda.

Los datos no se limitan a los préstamos BNPL. Según la Fundación Century, la mitad de los titulares de tarjetas de crédito en EE.UU. no pueden liquidar sus saldos mensuales, acumulando una deuda total de 1 billón de dólares en tarjetas. Además, un informe de FICO publicado hace un mes indica que el 11% de los prestatarios de préstamos estudiantiles federales llevan más de tres meses sin pagar, dos años después de que finalizara la moratoria impulsada por la administración Biden.

La situación se extiende a otros ámbitos: los impagos en préstamos para automóviles y hipotecas también han aumentado tras la eliminación de las ayudas temporales implementadas durante la pandemia. ¿Estamos al borde de una crisis de deuda? Los expertos coinciden en que las familias llevan tiempo luchando por mantenerse a flote, y la situación podría agravarse bajo el mandato del expresidente Donald Trump.

Finanzas al límite: ¿qué dicen los datos?

Mike Pierce, coautor del informe de la Fundación Century y director ejecutivo de Protect Borrowers (una organización que defiende a los deudores), advierte:

«Las finanzas de las familias son extremadamente frágiles. Se sienten como si operaran sin red de seguridad, y los datos lo confirman: el endeudamiento actual no tiene precedentes en años recientes».

El problema central radica en dos factores clave: los precios altos y los tipos de interés elevados. Pierce explica:

«Las cosas son demasiado caras. La gente recurre al crédito para cubrir gastos básicos que antes pagaba en efectivo, y esto genera un efecto dominó en otros tipos de deuda».

El impacto en el mercado inmobiliario y automovilístico

El encarecimiento de la vivienda y las hipotecas ha reducido el número de compradores, pero hay gastos que no se pueden evitar. Los coches son un ejemplo: muchos estadounidenses los necesitan para ir al trabajo, llevar a los niños al colegio o acceder a servicios básicos. El precio medio de un vehículo nuevo supera los 50.000 dólares, con cuotas mensuales que rondan los 775 dólares. Ante esta situación, más familias optan por coches de segunda mano, aunque sus precios también han alcanzado máximos desde el verano de 2023.

Cuando los recursos son limitados, las familias priorizan el pago de la hipoteca y el préstamo del coche, pero los costes mensuales desequilibran sus presupuestos. Para hacer frente al alza de precios en productos básicos como la comida, recurren a tarjetas de crédito o servicios BNPL. Según el estudio de Lending Tree, el 29% de los usuarios de estos servicios en EE.UU. han incumplido pagos en el último año, una cifra que refleja la presión financiera generalizada.

¿Qué depara el futuro?

Los analistas coinciden en que, si no se toman medidas, la combinación de altos costes, tipos de interés elevados y un endeudamiento récord podría desencadenar una crisis de deuda a gran escala. Pierce subraya que, sin un cambio en las políticas económicas, la situación empeorará, especialmente para las familias con menos recursos.