La Generación Z no solo tiene buen gusto para la moda o la tecnología, sino también para los coches clásicos. Al menos, eso es lo que sugiere un reciente análisis de datos de Hagerty, una de las principales aseguradoras especializadas en vehículos clásicos. Tras examinar las tendencias generacionales en las solicitudes de seguros, la compañía descubrió que los jóvenes nacidos entre 1997 y 2012 muestran una clara preferencia por modelos japoneses y, sorprendentemente, por el Chevrolet Cobalt SS.
Este hallazgo es relevante porque la Generación Z está emergiendo como el futuro de los coleccionistas de automóviles. Su elección de vehículos refleja no solo una conexión nostálgica con épocas pasadas, sino también una búsqueda de opciones más asequibles y accesibles en el mercado de clásicos.
Los japoneses dominan, pero con matices
Como era de esperar, la preferencia de la Generación Z por los coches japoneses no es casualidad. Tanto ellos como los millennials crecieron en una era en la que la industria automotriz japonesa alcanzaba su máximo esplendor. Sin embargo, su selección va más allá de los modelos más icónicos y conocidos.
Según los datos de Hagerty, cuatro de los cinco coches más populares entre la Generación Z son japoneses. Tres de ellos son modelos JDM (Japanese Domestic Market) que, aunque no se comercializaron en Estados Unidos cuando eran nuevos, ahora pueden importarse al amparo de la regla de los 25 años. Pero no son los típicos favoritos de los fans del JDM.
El Mitsubishi Lancer Evolution VI, con su prestigio en los videojuegos como *Gran Turismo* y su historial en competiciones, comparte protagonismo con otros íconos como el Nissan Skyline GT-R. Sin embargo, Hagerty destaca que la Generación Z también muestra un interés inusual por el Toyota Celsior (vendido como Lexus LS en algunos mercados) y el Honda Beat, modelos que suelen quedar relegados frente a los deportivos más tradicionales.
El Chevrolet Cobalt SS: el intruso no japonés
El único coche no japonés en el top 5 es el Chevrolet Cobalt SS, un deportivo compacto de principios de los 2000 que, irónicamente, ha sido ignorado por muchos fans de Honda. Tanto el Acura RSX como el Cobalt SS comparten un lugar en el corazón de los millennials y la Generación Z, que los ven como piezas nostálgicas y asequibles.
Hagerty sugiere que la popularidad de estos modelos entre los jóvenes podría deberse a su bajo precio actual en el mercado de segunda mano. A medida que la Generación Z acumule más ingresos disponibles, es probable que sus preferencias evolucionen hacia coches más exclusivos o de mayor valor. Por ahora, sin embargo, estos vehículos representan una puerta de entrada accesible al mundo de los clásicos.
El mercado de los clásicos sigue dominado por generaciones anteriores
Aunque la Generación Z está ganando terreno, aún representa solo el 10% del mercado de coleccionistas de coches, según estimaciones de Hagerty. Los millennials, por su parte, constituyen el 20%, mientras que los baby boomers y la Generación X acaparan casi dos tercios del sector. Esto significa que, por el momento, los coches muscle y los modelos clásicos estadounidenses seguirán dominando las subastas y catálogos de ventas.
No obstante, el interés de la Generación Z por modelos menos convencionales podría redefinir el futuro del hobby. Su enfoque en la accesibilidad y la nostalgia sugiere que el mercado de los clásicos podría volverse más diverso en los próximos años, incorporando vehículos que hasta ahora habían pasado desapercibidos.