Un soldado ucraniano sostiene un dron interceptor Zirka tras un vuelo de prueba durante la visita del ministro de Defensa alemán, Boris Pistorius, a un centro de defensa contra drones en las afueras de Kiev. (Foto: Kay Nietfeld/picture alliance vía Getty Images)
El argumento equivocado: "Ucrania está perdida"
En 2024, sectores del Partido Republicano en EE.UU. comenzaron a cuestionar el apoyo a Ucrania, presentando argumentos como la supuesta corrupción en la ayuda, el riesgo de una escalada global o la priorización de problemas internos. Sin embargo, ninguno de estos planteamientos ha resistido el paso del tiempo. El más controvertido fue el defendido por JD Vance y adoptado por el expresidente Donald Trump: que Ucrania estaba condenada a perder, por lo que la ayuda estadounidense era un desperdicio.
Vance publicó en The New York Times un artículo titulado "Las cuentas de Ucrania no cuadran", donde sostenía que Ucrania no podía reclutar suficientes soldados ni recibir el material necesario para sostener la guerra. Según su lógica, la derrota era inevitable y, por tanto, EE.UU. debería reconsiderar su apoyo militar y diplomático. Trump, por su parte, repitió este mensaje en un polémico encuentro con el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, en febrero de 2025, afirmando que Ucrania "no tiene las cartas" para ganar.
La narrativa rusa y su fracaso en el campo de batalla
El Kremlin ha invertido enormes esfuerzos en difundir la idea de que Ucrania está al borde del colapso, pero los hechos desmienten esta versión. Según el Instituto para el Estudio de la Guerra (ISW), Putin ha logrado cierto éxito en la batalla de narrativas, pero no en el frente militar. Incluso en diciembre de 2024, Trump insistió en que Rusia tenía "ventaja" en la guerra, asegurando que "el tamaño acabará imponiéndose". Sin embargo, hoy esa afirmación carece de fundamento.
Durante el desfile del Día de la Victoria en mayo de 2025, Putin sugirió que la guerra en Ucrania "podría estar llegando a su fin". Aunque sus palabras admiten múltiples interpretaciones, lo cierto es que el conflicto no avanza según los planes rusos. La resistencia ucraniana, reforzada por la ayuda occidental, ha frustrado los objetivos de Moscú, que enfrenta graves problemas de suministro, moral baja entre sus tropas y una creciente presión internacional.
Los errores del cálculo inicial
Cuando Vance escribió su artículo en 2024, se basó en datos de sistemas de armas estadounidenses caros y, en algunos casos, obsoletos, como proyectiles de artillería de 155 mm. Sin embargo, su análisis ignoró avances clave:
- Adaptación ucraniana: Ucrania ha optimizado el uso de equipos donados, integrando tecnología moderna y tácticas innovadoras.
- Apoyo europeo: La Unión Europea ha aumentado su asistencia militar, compensando parcialmente la posible reducción de ayuda estadounidense.
- Resistencia civil: La población ucraniana ha demostrado una capacidad de movilización y sacrificio sin precedentes en la historia reciente.
Además, el enfoque de Vance no consideró el impacto de la corrupción en Rusia, donde el gasto militar descontrolado ha debilitado su economía y generado descontento interno. Mientras tanto, Ucrania ha logrado avances territoriales significativos en los últimos meses, recuperando zonas clave y demostrando que la ayuda occidental es decisiva.
Conclusión: Ucrania no está perdida
La afirmación de que Ucrania está condenada a perder es, hoy más que nunca, insostenible. Los errores estratégicos de Rusia, la resiliencia ucraniana y el apoyo internacional —aunque con altibajos— han demostrado que la victoria no está escrita. La pregunta ya no es si Ucrania puede ganar, sino cuándo y cómo se logrará la paz en términos favorables para Kiev.
"La narrativa de la derrota ucraniana ha sido desmontada por los hechos. La ayuda militar no solo salva vidas, sino que cambia el curso de la historia."