El proyecto de ley CLARITY, que busca regular el mercado de criptomonedas en EE.UU., avanza hacia su fase de votación con más de 100 enmiendas propuestas. Este proceso, que ha sufrido retrasos prolongados, se ha convertido en un campo de batalla entre bancos, demócratas y la industria cripto.

Aunque el número exacto de enmiendas no ha sido confirmado oficialmente, la cifra supera los 137 cambios presentados en enero, cuando una votación en comisión fue cancelada. Este volumen refleja la falta de consenso incluso después de meses de negociaciones.

El conflicto por las recompensas en stablecoins

El debate más crítico gira en torno a las recompensas en stablecoins, un tema que paralizó negociaciones anteriores. El texto actual del proyecto prohíbe recompensas en saldos inactivos de stablecoins cuando se asemejen a intereses bancarios, pero permite incentivos vinculados a actividades como pagos o transacciones. Esta distinción busca evitar que los stablecoins compitan con los depósitos bancarios tradicionales.

Sin embargo, los bancos argumentan que la redacción no es suficiente. Temen que las plataformas de criptomonedas estructuren recompensas alrededor de actividades con stablecoins, atrayendo fondos lejos de los bancos asegurados. Para cerrar este supuesto vacío legal, los senadores Jack Reed y Tina Smith presentaron una enmienda que prohibiría recompensas «sustancialmente similares» a intereses bancarios. Esta propuesta podría ser clave en la votación.

Apoyarla acercaría el proyecto a la postura de la industria bancaria, mientras que rechazarla mantendría el compromiso liderado por el senador Thom Tillis y señalaría que los miembros de la comisión no desean restringir más los incentivos en stablecoins.

Campaña de presión sin precedentes

La batalla por las recompensas en stablecoins ha desencadenado una intensa campaña de lobby. El grupo de defensa Stand With Crypto, respaldado por Coinbase, denunció que los lobbistas bancarios enviaron más de 8.000 cartas para frenar estos incentivos. Además, la organización afirma haber movilizado a sus seguidores con 8.000 llamadas, 300.000 correos electrónicos y casi 1,5 millones de contactos con legisladores en apoyo al proyecto CLARITY.

Por otro lado, líderes del sector financiero tradicional mantienen su presión. Lorrie Trogden, presidenta de la Asociación de Banqueros de Arkansas, instó públicamente a los miembros del sector a hacer oír su voz antes de la votación en comisión del jueves.

Estas acciones reflejan una campaña externa inusualmente visible para un proceso legislativo de este tipo. También evidencian cómo un debate técnico sobre recompensas se ha convertido en una lucha por determinar si los bancos o las plataformas cripto controlarán la próxima capa de pagos en dólares.