Un operativo policial con consecuencias inesperadas
Elmer, un vendedor de zapatos de origen hondureño, trabaja en un concurrido barrio de Memphis. Desde su puesto, ha sido testigo de cómo agentes federales vestidos con chalecos de Seguridad Nacional han detenido a decenas de inmigrantes en los últimos meses. «Me siento como si tuviera la cabeza en un tiovivo», confesó a MLK50: Justice Through Journalism y ProPublica, bajo la condición de que solo se revelara su nombre de pila.
La situación se volvió personal para Elmer cuando, en septiembre pasado, agentes arrestaron a dos hombres guatemaltecos en un aparcamiento cercano mientras él montaba su puesto. Horas después, el dueño de un camión de tacos al otro lado de la calle, de nacionalidad mexicana, también fue detenido. En diciembre, su sobrino de 19 años corrió la misma suerte tras una parada de tráfico. Actualmente, el joven sigue recluido en un centro de detención de Tennessee.
Elmer y su hijo huyeron de Honduras hace siete años para escapar de la violencia de las pandillas. Ahora, viven en Estados Unidos sin autorización y temen ser los siguientes. «No sabemos qué va a pasar», admitió.
La «Task Force Memphis Safe»: ¿seguridad o caza de inmigrantes?
Las detenciones forman parte de una orden ejecutiva firmada por el expresidente Donald Trump en septiembre, que desplegó más de dos docenas de agencias policiales —incluyendo la Guardia Nacional— en Memphis. A diferencia de operaciones similares en Minneapolis o Chicago, donde el objetivo declarado era aumentar las deportaciones, el Memphis Safe Task Force se presentó como una iniciativa para «erradicar el crimen callejero y violento en la ciudad».
Sin embargo, un análisis conjunto de MLK50 y ProPublica sobre casi cuatro meses de registros policiales (de octubre a febrero) revela una realidad distinta. De los más de 5.200 arrestos realizados por la fuerza de choque, solo algo más de un cuarto correspondieron a delitos violentos. La mayoría de estas detenciones se debieron a órdenes judiciales pendientes.
Lo más llamativo es que, en paralelo, el operativo ha detenido a más de 800 inmigrantes considerados en situación irregular. De ellos, únicamente el 2% —17 personas— fueron acusados también de delitos violentos. El resto fueron arrestados únicamente por su estatus migratorio.
«Ser irregular en el país no es un delito, pero la policía lo usa como excusa para detener a personas», denunció un abogado de inmigración consultado por los medios. La operación, que costó millones de dólares, ha generado críticas por su enfoque desproporcionado y su impacto en comunidades vulnerables.
¿Quiénes son los detenidos?
- Perfil mayoritario: Hombres adultos, muchos con familias establecidas en EE.UU. durante años.
- Delitos asociados: En su mayoría, infracciones menores o faltas administrativas, no violencia.
- Impacto comunitario: Familias separadas, negocios cerrados y un clima de miedo en barrios con alta población inmigrante.
Reacciones y controversias
Organizaciones defensoras de derechos humanos han calificado la operación de «caza de inmigrantes» encubierta bajo un discurso de seguridad pública. «El gobierno está utilizando recursos federales para perseguir a personas que solo buscan una vida mejor», declaró María Rodríguez, portavoz de la Coalición por los Derechos de los Inmigrantes en Tennessee.
Por su parte, las autoridades insisten en que el objetivo principal es reducir la criminalidad. «Estamos actuando contra quienes representan una amenaza para la comunidad, independientemente de su origen», aseguró un portavoz del Departamento de Seguridad Nacional.
«La policía no debería ser un brazo de la política migratoria. Esto solo genera desconfianza y aleja a las víctimas de delitos de denunciar por miedo a ser deportadas».
— Abogado de derechos civiles
¿Qué sigue para Memphis?
El debate sobre el uso de recursos policiales para fines migratorios está lejos de terminar. Mientras tanto, Elmer y su hijo siguen trabajando en su puesto de zapatos, mirando por encima del hombro cada vez que pasa un agente uniformado. «No sabemos si mañana seremos nosotros», confiesa.
Para quienes deseen compartir sus experiencias con las fuerzas de seguridad en Memphis, MLK50 y ProPublica han abierto un canal de comunicación. Pueden contactar con Wendi C. Thomas a través de Signal (wendicthomas.96) o por correo electrónico ([email protected]). También buscan testimonios de agentes que hayan participado en el operativo.