El mayor mercado eléctrico de Estados Unidos, PJM Interconnection, ha reanudado la evaluación de nuevos proyectos de generación eléctrica tras cuatro años de bloqueo administrativo. La entidad, que gestiona la red en 13 estados y el Distrito de Columbia, recibió 811 solicitudes con una capacidad total de 220 gigavatios (GW) en la primera fase de su nuevo proceso de interconexión, según anunció el pasado miércoles.
El gas natural gana terreno frente a las renovables
Aunque las energías renovables lideran en número de proyectos —536 de los 811 presentados corresponden a solar, almacenamiento o combinaciones de ambos—, la capacidad instalada muestra un panorama distinto. El gas natural representa casi la mitad (106 GW) del total, mientras que las renovables suman el resto. Este cambio refleja las dificultades históricas de los proyectos solares y eólicos para avanzar en la cola de interconexión, que en el pasado llegó a superar los ocho años de espera.
Reformas urgentes para evitar crisis energética
PJM paralizó la evaluación de nuevos proyectos en 2022, cuando acumulaba 2.664 solicitudes pendientes, de las cuales 1.972 (107 GW) eran renovables. Tras cuatro años de revisión, la organización ha implementado un sistema reformado que prioriza los proyectos más avanzados y viables, abandonando el modelo de "primero en llegar, primero en ser atendido".
La urgencia de estas reformas se debe a la creciente demanda energética, especialmente impulsada por el auge de los centros de datos y la necesidad de estabilizar los precios. Desde 2020, los precios de la electricidad en PJM han aumentado un 48%, pasando de 12,6 céntimos/kWh a 18,7 céntimos/kWh, según datos de Heatmap y el MIT. Las facturas mensuales típicas han subido de 128 dólares a 161 dólares.
"Han pasado cuatro años revisando la cola de proyectos pendientes. Ahora, el nuevo proceso busca agilizar las conexiones para evitar futuros déficits de capacidad".
Futuro incierto: ¿Renovables o combustibles fósiles?
Las proyecciones de PJM advierten de un déficit de entre 50 GW y 60 GW en la próxima década, principalmente por el crecimiento de la demanda. Con una capacidad instalada actual de 180 GW, la organización enfrenta el desafío de equilibrar la transición energética con la necesidad inmediata de energía fiable. Aunque las renovables son más económicas en términos de costes a largo plazo, factores como la inflación, los tipos de interés elevados y las políticas energéticas han ralentizado su desarrollo.
El nuevo sistema de interconexión, que promete reducir los plazos a dos años como máximo, llega en un momento crítico. Mientras el gas natural gana protagonismo en la cartera de proyectos, el debate sobre el futuro energético de EE.UU. sigue abierto: ¿priorizar la transición verde o asegurar el suministro inmediato?