La FEMA bajo Trump: un legado de paralización y recortes
La Agencia Federal para el Manejo de Emergencias (FEMA) sufrió un duro golpe durante los primeros años de la presidencia de Donald Trump. Entre las medidas que debilitaron a la agencia destacan la purga de empleados federales impulsada por Elon Musk, así como la congelación de fondos para recuperación y respuesta ante desastres decretada por la entonces secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem.
Estas acciones paralizaron las funciones esenciales de la FEMA, retrasando miles de millones en ayudas para comunidades afectadas por catástrofes, como las inundaciones del 4 de julio en Texas Central. Además, la agencia abandonó sus esfuerzos de preparación para futuros desastres. Un informe filtrado reveló que el Departamento de Seguridad Nacional (DHS) planeaba reducir a la mitad el personal de respuesta sobre el terreno de la FEMA, una de las múltiples dependencias bajo su gestión.
Mullin asume el reto: ¿restauración o continuidad?
La destitución de Noem el pasado mes de abril, tras controversias por su gestión en inmigración, gastos personales irregulares y acusaciones de engaño al Congreso, abrió una ventana de esperanza para la FEMA. Su sucesor, el exsenador por Oklahoma Markwayne Mullin, prometió levantar la congelación de fondos y designar un administrador permanente, algo que Noem nunca hizo.
Según empleados de la agencia que pidieron anonimato por no estar autorizados a hablar con la prensa, Mullin ya ha despedido a varios altos cargos nombrados por Noem. Sin embargo, expertos en gestión de desastres y funcionarios de la FEMA dudan que pueda recuperar el nivel de operatividad previo a la gestión de Noem. La temporada de huracanes se acerca, y la moral en la agencia sigue en niveles críticos.
«Es como si estuviéramos esperando que caiga el otro zapato», declaró un funcionario regional de la FEMA bajo condición de anonimato para evitar represalias.
Cambios lentos y obstáculos persistentes
Aunque Mullin ha prometido revertir algunas políticas de Noem, las operaciones de la FEMA apenas han experimentado cambios significativos. Fuentes consultadas por Grist confirmaron que, si bien se han desbloqueado algunos pagos para reconstrucción en ciudades y estados, muchos gastos aún requieren la aprobación de Karen Evans, la administradora interina designada por Noem. Evans seguirá al frente hasta que el Senado apruebe al sustituto propuesto por Mullin.
Programas clave para la preparación ante futuros desastres siguen inactivos. La FEMA no ha asignado nuevos fondos para infraestructura resiliente en casi un año, y solo revocó su plan de eliminar otro programa de resiliencia tras una orden judicial. Además, iniciativas esenciales como el Programa Nacional de Seguro contra Inundaciones, que cubre a unos 5 millones de hogares, han sido debilitadas. Este programa otorgaba descuentos a ciudades con medidas activas de protección contra inundaciones, pero el contrato con la empresa que gestionaba el sistema de clasificación expiró hace semanas.
¿Qué depara el futuro?
La incertidumbre rodea la capacidad de Mullin para restaurar la FEMA a su estado anterior. Aunque ha dado pasos iniciales, como la destitución de cargos intermedios, los expertos advierten que el daño estructural es profundo. La agencia enfrenta desafíos inmediatos, como la próxima temporada de huracanes, y la falta de personal capacitado para responder con rapidez.
Mientras tanto, comunidades en todo el país siguen esperando ayudas que, en muchos casos, llevan años pendientes. La pregunta clave es si Mullin priorizará la reconstrucción de la agencia o si su gestión mantendrá las políticas de austeridad heredadas de la era Trump.