El Reino Unido ha dado un paso histórico al aprobar una ley que prohíbe la venta de tabaco a las generaciones nacidas a partir del 1 de enero de 2009. La Ley de Tabaco y Vaporizadores, impulsada inicialmente por el ex primer ministro Rishi Sunak en 2023, busca crear una 'generación sin humo' en el país. Según la ministra de Sanidad, Gillian Merron, esta normativa representa un avance clave para la salud pública.
Sin embargo, los datos demuestran que el mercado ya está reduciendo el consumo de tabaco sin necesidad de intervenciones gubernamentales. En 2023, el 63,2% de la población británica nunca había fumado, frente al 46,7% en 2011, según datos de Action on Smoking and Health (ASH). Además, la tasa de fumadores adultos cayó al 10,6% en 2024, mientras que entre los jóvenes se redujo del 25,7% en 2011 al 8,1% en 2024.
Uno de los factores clave en este descenso ha sido la aparición de productos de nicotina más seguros, como los cigarrillos electrónicos, que el gobierno británico considera un 95% menos perjudiciales que el tabaco tradicional. No obstante, la nueva ley también restringe estos dispositivos, otorgando a los ministros poderes para regular sabores, envases y publicidad sin supervisión parlamentaria.
Christopher Snowdon, director de Economía del Estilo de Vida en el Instituto de Asuntos Económicos, critica la medida:
"Esta ley permite al gobierno regular los vaporizadores y bolsitas de nicotina sin ningún control parlamentario, lo que abre la puerta a restricciones arbitrarias".
La normativa también prohíbe el vapeo en coches con niños, espacios públicos como parques infantiles, y en centros educativos y sanitarios. A pesar de estos esfuerzos, muchos expertos dudan de que la ley logre su objetivo. El mercado ilegal ya representa una parte significativa del consumo: según un informe de KPMG para Philip Morris International, uno de cada cuatro cigarrillos consumidos en el Reino Unido es ilegal.
Los datos de ventas también respaldan esta tendencia. Entre agosto de 2025 y enero de 2026, los ingresos por impuestos al tabaco cayeron un 10%, mientras que el número de fumadores solo disminuyó un 5%. Esto sugiere que los consumidores están recurriendo a alternativas no reguladas para satisfacer su demanda.
La ley ya enfrenta desafíos legales. La firma Sentinel Legal ha presentado un recurso ante el Tribunal Superior de Justicia, argumentando que la prohibición viola derechos fundamentales como la privacidad (Artículo 8) y la protección de la propiedad (Artículo 1 del Protocolo 1) de la Convención Europea de Derechos Humanos. Además, se denuncia que la norma crea dos categorías de adultos con derechos distintos, lo que podría infringir el Artículo 14 de la misma convención.