La conectividad por software en los automóviles se presenta como una innovación que mejora la experiencia del usuario incluso después de la compra. Sin embargo, algunos fabricantes aprovechan esta tecnología para monetizar funciones básicas que deberían incluirse sin coste adicional. Volvo, en cambio, ha decidido tomar un camino distinto, según declaró Eric Severinson, director comercial de la marca, en una reciente entrevista con Motor1.
Severinson fue contundente al criticar el modelo de suscripción para funciones esenciales como los asientos calefaccionados o el volante con calefacción. «Si vendes un producto premium, no deberías intentar exprimir más dinero a los clientes con cargos adicionales», afirmó. «Alguien que invierte unos 80.000 euros en un coche no debería pagar 5 euros al mes por funciones básicas, especialmente cuando esos mismos elementos están disponibles en coches mucho más económicos».
El ejecutivo reconoció que las suscripciones pueden tener sentido para servicios más avanzados, como paquetes de conectividad o sistemas de asistencia al conductor. «Un modelo de pago puede ser adecuado para contenido adicional valioso, similar a plataformas como Netflix o Disney+», explicó. «Pero para características básicas, no es la mejor opción para una marca premium».
Esta postura de Volvo coincide con las declaraciones de Anders Bell, director de ingeniería y tecnología de la compañía, durante un encuentro en 2024. Bell, en declaraciones a The Drive, mostró escepticismo ante la idea de bloquear funciones ya instaladas en el vehículo mediante suscripciones. «El objetivo es que el cliente perciba una experiencia premium, sin complicaciones, y eso es lo que genera valor y, en consecuencia, beneficios», añadió Severinson.
Los clientes rechazan las suscripciones para funciones básicas
La opinión de los consumidores respalda la postura de Volvo. Según un estudio de Cox Automotive en 2023, casi la mitad de los encuestados estarían dispuestos a pagar por funciones como la asistencia al aparcamiento, pero no por elementos como asientos o volantes calefaccionados. Además, el 75% de los participantes en la encuesta consideraron que las suscripciones son una estrategia para aprovecharse de los clientes.
Un informe de Smartcar de 2025 reveló que el 76% de los conductores no habían contratado suscripciones para funciones conectadas como el WiFi. A pesar de esta resistencia del público, algunos fabricantes como BMW, Kia, Mercedes-Benz y Volkswagen siguen apostando por el modelo de suscripción, incluso para funciones como el aumento de potencia o la aceleración más rápida en ciertos modelos.
Volvo apuesta por la transparencia y la satisfacción del cliente
Mientras otras marcas exploran fórmulas para monetizar cada aspecto del vehículo, Volvo mantiene su compromiso con una experiencia de compra y uso sin sobresaltos. «Queremos que nuestros clientes sientan que han invertido en un producto de calidad, sin sorpresas ni costes ocultos», concluyó Severinson. La estrategia de la marca sueca se centra en ofrecer un valor real, evitando prácticas que puedan percibirse como abusivas o innecesarias.